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| Por descontado |
| La negociación
de los presupuestos |
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| El Gobierno ha empezado a negociar
los presupuestos de 2005. Parece difícil que no
consiga los apoyos necesarios. |
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El Grupo Socialista en el Congreso discute
el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2005
con los distintos grupos de los que necesita su apoyo.
Estas conversaciones, iniciadas formalmente con Esquerra
Republicana de Catalunya, son la continuación de
los distintos procesos de ajuste que ha habido en el seno
del propio Gobierno hasta que se han cuadrado las cuentas
sobre la base de la ortodoxia presupuestaria.
El vicepresidente segundo y ministro de Economía
ha tenido que emplearse a fondo con sus colegas. Las peticiones
iniciales de cada uno de los llamados "ministerios
gastadores" superaban con mucho lo que podía
dar de sí un presupuesto equilibrado, según
las pautas del Plan de Estabilidad y Crecimiento. Pero
al final, el peso político de Solbes, y el impulso
evidente del Presidente del Gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, apoyando a su vicepresidente,
ha hecho que las aguas fluyan por donde deben. No habrá
grandes locuras a la hora de planificar los gastos.
Tampoco podía ser de otra manera. El Estado, como
Administración Central y una vez excluida la Seguridad
Social, representa cada vez una porción más
pequeña del gasto del dinero que recauda. La mayor
parte del mismo va directamente a las arcas de las comunidades
autónomas, que son las que de verdad tienen el
grifo para decir, con limitaciones también, dónde
se gasta. Para hacernos una idea, hay que recordar que
si el gasto público total representa aproximadamente
el 40% del PIB anual, el del Estado (sin Seguridad Social)
no está en estos momentos por encima del 8%, mientras
que las comunidades autónomas tienen una capacidad
de gastos más de dos veces superior. Con estas
limitaciones las cuentas del Estado deben ser pactadas
con los grupos políticos. Nadie va a pedir la luna
en estas condiciones y, se piensa en el Gobierno, parece
difícil no conseguir el apoyo suficiente para que
se apruebe el proyecto de ley que se presentará
a finales de mes. Se trata de una opción puramente
política. En estos momentos no se dan las condiciones
generales como para pensar que algún grupo parlamentario
vaya a votar al lado del Partido Popular en su rechazo
a los presupuestos, algo que se da por descontado. Ni
CiU ni el PNV, y mucho menos Coalición Canaria,
los integrantes del Grupo Mixto o Ezquerra Republicana
o Izquierda Unida, tienen razones profundas para manifestar
una oposición al Gobierno. Otra cosa distinta serán
los presupuestos de 2006 ó 2007, pero para llegar
a ellos aún falta bastante tiempo.
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