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© Unidad Editorial. 2007.
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Apuntes liberales
El pastiche social
Jamás se hará una reforma laboral en condiciones con el acuerdo de patronal y sindicatos.
Tengo la creciente sospecha de que el presidente Zapatero quiere convertir La Moncloa en el Palacio de Versalles. El último indicio ha sido la masiva reunión con lo más granado de la patronal y de los sindicatos en la que se han repartido grandes abrazos y se han hecho promesas hiperbólicas para mejorar el país. Luego uno mira el documento de nueve páginas en que consiste el denominado pacto social firmado por las partes y comprueba que es una catálogo genérico de buenos propósitos que provocan la desconfianza absoluta. Dos de los problemas más importantes de la economía española son la rigidez de la negociación colectiva y la fragilidad financiera de nuestro sistema de pensiones. Sobre el primero, el documento insta nada más y nada menos que a "racionalizar su estructura y enriquecer su contenido", como si se tratara de un menú de boda.

En lo que atañe a las pensiones, el mismo documento, tildado proverbialmente por Cuevas como "muy ambicioso", dice que "se encarará el reforzamiento de la contributividad -la mayor correspondencia entre aportaciones y prestaciones- durante los próximos años". ¡Chapeau! Zapatero ha puesto la guinda de este pastel al prometer, una vez más, que no hará reforma alguna sin consenso social. Muchos ciudadanos entre los que no me encuentro conceden gran importancia al consenso. Yo creo que está bien el diálogo, siempre que no se eternice, pero la principal responsabilidad del Gobierno es tomar decisiones de calidad, y la economía necesita un buen puñado de ellas que será imposible adoptar sometidos a la dictadura del consenso. Sobre el consenso pienso lo mismo que mi admirada Thatcher: "Es el proceso de abandono de toda creencia, valor y política en busca de algo en lo que nadie cree pero a lo que nadie pone objeciones, el proceso que evita las cuestiones que han de resolverse simplemente porque no se logra un acuerdo en el camino". ¿Qué gran causa ha triunfado bajo la batuta del consenso?

Muchos piensan que, para que las reformas sean eficaces, han de contar con la previa aceptación de los agentes sociales. Yo discrepo. Jamás se hará en este país una reforma laboral en condiciones con al acuerdo de patronal y sindicatos. La primera busca fundamentalmente conservar su posición institucional y el búnker de la calle Diego de León. Los sindicatos están prioritariamente preocupados por defender a los trabajadores que ya tienen empleo, que son los que nutren su magra afiliación, y por jugar a la política. A Zapatero le basta con una buena foto en el Salón de Columnas y las firmas de rigor sobre un papel vacío. Como en Versalles.
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