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| Apuntes liberales |
| El pastiche social |
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| Jamás se hará una
reforma laboral en condiciones con el acuerdo de patronal
y sindicatos. |
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Tengo la creciente sospecha de que el presidente
Zapatero quiere convertir La Moncloa en el Palacio de
Versalles. El último indicio ha sido la masiva
reunión con lo más granado de la patronal
y de los sindicatos en la que se han repartido grandes
abrazos y se han hecho promesas hiperbólicas para
mejorar el país. Luego uno mira el documento de
nueve páginas en que consiste el denominado pacto
social firmado por las partes y comprueba que es una catálogo
genérico de buenos propósitos que provocan
la desconfianza absoluta. Dos de los problemas más
importantes de la economía española son
la rigidez de la negociación colectiva y la fragilidad
financiera de nuestro sistema de pensiones. Sobre el primero,
el documento insta nada más y nada menos que a
"racionalizar su estructura y enriquecer su contenido",
como si se tratara de un menú de boda.
En lo que atañe a las pensiones, el mismo documento,
tildado proverbialmente por Cuevas como "muy ambicioso",
dice que "se encarará el reforzamiento de
la contributividad -la mayor correspondencia entre aportaciones
y prestaciones- durante los próximos años".
¡Chapeau! Zapatero ha puesto la guinda de este pastel
al prometer, una vez más, que no hará reforma
alguna sin consenso social. Muchos ciudadanos entre los
que no me encuentro conceden gran importancia al consenso.
Yo creo que está bien el diálogo, siempre
que no se eternice, pero la principal responsabilidad
del Gobierno es tomar decisiones de calidad, y la economía
necesita un buen puñado de ellas que será
imposible adoptar sometidos a la dictadura del consenso.
Sobre el consenso pienso lo mismo que mi admirada Thatcher:
"Es el proceso de abandono de toda creencia, valor
y política en busca de algo en lo que nadie cree
pero a lo que nadie pone objeciones, el proceso que evita
las cuestiones que han de resolverse simplemente porque
no se logra un acuerdo en el camino". ¿Qué
gran causa ha triunfado bajo la batuta del consenso?
Muchos piensan que, para que las reformas sean eficaces,
han de contar con la previa aceptación de los agentes
sociales. Yo discrepo. Jamás se hará en
este país una reforma laboral en condiciones con
al acuerdo de patronal y sindicatos. La primera busca
fundamentalmente conservar su posición institucional
y el búnker de la calle Diego de León. Los
sindicatos están prioritariamente preocupados por
defender a los trabajadores que ya tienen empleo, que
son los que nutren su magra afiliación, y por jugar
a la política. A Zapatero le basta con una buena
foto en el Salón de Columnas y las firmas de rigor
sobre un papel vacío. Como en Versalles. |
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