|
En numerosas grandes empresas industriales de Alemania
se están alcanzando acuerdos entre las sociedades
y los sindicatos por los que los trabajadores aceptan
trabajar más horas a la semana por el mismo sueldo.
Es el coste del mantenimiento de los puestos de trabajo
ya que de otra forma se corre el riesgo de que las empresas
tomen medidas de "deslocalización".
Hace unos años, en los últimos gobiernos
socialistas en Francia, se puso en marcha la reducción
de la jornada laboral de 40 a 35 horas pensando que
de esta manera se repartiría algo el empleo escaso
que había en la economía gala. Los empresarios
pusieron el grito en el cielo porque se mantenía
el poder adquisitivo de los trabajadores aunque trabajaran
menos tiempo. Se creó empleo, pero los resultados
no fueron muy positivos.
No ha pasado tanto tiempo y en Francia se camina hacia
la supresión de la ley de las 35 horas y en Alemania
se están cerrando acuerdos que reconocen el aumento
de la jornada laboral manteniendo los salarios. En España
algunas administraciones públicas, de todo signo
político, pusieron en marcha acuerdos con los
sindicatos para alcanzar las 35 horas semanales de trabajo
sin que ello repercutiera en la remuneración.
Lo cierto es que en la Europa comunitaria parece que
se está produciendo una marcha atrás en
las conquistas sociales. Los efectos de la liberalización,
la ampliación de mercados y la transferencia
de tecnología, entre otros aspectos, hace que
los costes totales de fabricación de muchos productos
difieran sustancialmente en virtud del lugar donde se
producen. Los bajos costes salariales y sociales en
general, la ausencia de mecanismos de equilibrio, provocan
distorsiones muy sustanciales en los costes finales.
Y las empresas no sólo no están dispuestas,
sino que tampoco pueden pensar en mantener las líneas
de producción en los "países caros"
renunciando a hacerlo en los "baratos". La
solución encontrada es bajar los costes laborales
unitarios, es decir aumentar la productividad, por la
vía de la ampliación de jornada. Es pan
para hoy y hambre para mañana. Las diferencias
salariales son tan abismales que estos acuerdos solo
sirven a corto plazo. En poco tiempo se volverá
a pedir un nuevo esfuerzo y habrá un momento
en que será imposible hacerlo... salvo que los
trabajadores de Alemania acepten colocarse en los niveles
de polacos, rusos, chinos o de cualquier país
de los llamados emergentes.
|