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En pocas palabras
Koplowitz vs. Entrecanales
Falta saber qué proyecto industrial -la continuidad impulsada por Esther Koplowitz o la concentración con Acciona- garantiza mejor el futuro de FCC.

La batalla por el control accionarial del grupo de construcción y servicios FCC es una de esas historias que hace tiempo se echaban de menos en el mortecino panorama empresarial. Esther Koplowitz, primera accionista de la constructora, afronta la desestabilización del accionariado provocada por la espantada de Veolia Environment, el grupo francés integrado antes en Vivendi, y por la ofensiva compradora de Acciona, el buque insignia del Grupo Entrecanales, que controla ya un quince por ciento del capital y que quiere hacer valer sus poderes.

Ambas partes se vieron las caras en la Junta General del pasado miércoles, en la que Acciona planteó su exigencia de acceder al consejo con tres vocales. La compañía que preside José Manuel Entrecanales no oculta sus intenciones de proceder a una integración con FCC, que le daría de nuevo una posición de liderazgo en el sector de construcción y servicios.

Pero, sea por razones sentimentales -su padre, Ernesto Koplowitz, fundó la antigua Construcciones y Contratas en los años cuarenta-, sea por sentido de la responsabilidad hacia su equipo directivo y sus empleados, Esther Koplowitz ha decidido cerrar el paso a Acciona y reestructurar el accionariado de la empresa con un nuevo núcleo duro de control. Si sus planes salen adelante, Acciona se quedará colgada de la brocha de su 15 por ciento, aunque con perspectivas de realizar plusvalías.

Sin embargo, el mercado aún está a la espera de conocer la solución que Esther Koplowitz y sus asesores, entre los que destaca su marido Fernando Falcó, negociaban a marchas forzadas en los días previos a la Junta. Esther, aparentemente, planea incrementar del 51 al 60 por ciento su control de B-1998, la sociedad instrumental que Veolia quiere abandonar y que controla a su vez el 52,6 por ciento de FCC. El restante 40 por ciento de la instrumental acabaría en manos de un heterogéneo grupo de inversores encabezados por Inversiones Ibersuizas, participada por el Banco Pastor.

En todo este proceso, cuyo final aún no conocemos, se ventilan algunas cosas más importantes que la satisfacción de la victoria o la decepción de la derrota de los principales protagonistas. En primer lugar, está la cuestión de si cambios tan radicales en el accionariado de una empresa cotizada pueden ventilarse sin considerar siquiera los intereses de los pequeños accionistas. En este envite se juega mucho la CNMV, que ya ha dejado pasar varios casos similares, y en cuyas manos está el exigir el lanzamiento de una OPA. Y también está la cuestión de qué proyecto "industrial" -la continuidad que propone Esther Koplowitz, o la concentración que plantean los Entrecanales- resultará más beneficioso para garantizar el futuro de FCC en un sector que cambia a ritmo acelerado.

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