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La actividad constructora ha sido el motor que ha mantenido
el crecimiento económico de años pasados.
Junto al consumo privado ha constituido el elemento
esencial para explicar el diferente comportamiento de
la economía española respecto a la del
resto de la Unión Europea. Pero todo esfuerzo
tiene su fin.
Hace unos días la directiva de CEOE conocía
un informe elaborado por las organizaciones sectoriales
y el servicio de estudios en el que se destacaba que
la construcción empezaba a experimentar el parón
que venía augurándose desde hace tiempo.
Lejos quedan los tiempos en los que se iniciaban 600.000
viviendas nuevas cada año. El frenazo inversor
consecuencia de la convocatoria electoral de marzo,
algo que ocurre siempre que hay elecciones; el propio
resultado electoral no esperado por el conjunto empresarial;
las consecuencias del atentado terrorista del 11 de
marzo, que acabó con la vida de 190 personas
en Madrid, y el deterioro de las condiciones generales
de la economía, por el alza del precio del petróleo
y la inminente subida de los tipos de interés,
han ayudado al nuevo clima que se está instalando
de que la construcción dejará de contribuir
tanto al crecimiento.
De ahí que en la reunión de los dirigentes
de la patronal CEOE se encendieran algunas luces de
alarma al constatar esta situación. Algunos de
los presentes en la reunión quedaron tan preocupados
que no han dudado en empezar a explicarlo públicamente.
Al tiempo que la construcción de nuevas viviendas
está paralizándose, se empiezan a detectar
problemas en el mercado de las viviendas terminadas
y usadas. Este mes es el primero en dos años
en el que el tipo de interés de referencia ha
subido y todo indica que esa será la tendencia
futura. Un mayor coste de financiación, sin que
suponga problemas de pago al menos todavía, va
a frenar la adquisición de viviendas. Es lo que
algunos expertos del sector inmobiliario dicen que está
empezando a ocurrir y que empieza a manifestarse en
que el tiempo que se necesita para vender una casa está
aumentando en los últimos meses y en que el parque
de viviendas en venta está aumentando en las
últimas semanas.
De ahí que el sector esté esperando como
agua de mayo la puesta en marcha del plan de choque
de vivienda elaborado por el Gobierno ya que, si bien
puede que los márgenes desciendan al tratarse
de actuaciones sobre viviendas con una u otra protección
oficial, al menos ayudará a que se mantenga la
actividad en un sector clave para el conjunto de la
economía.
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