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El rumor surgió, e incluso algún importante
diario de alcance nacional llegó a recogerlo
en sus páginas dándole la categoría
de noticia: ante las dudas, presuntas o reales, sobre
la capacidad de Valencia para organizar la Copa América
de vela, las autoridades de Barcelona y Cataluña
estaban dispuestas a dar un paso al frente para salvar
la situación. Incluso, en algún medio
se llegó a citar al presidente de la Generalitat
catalana, Pasqual Maragall, opinando sobre el asunto,
aunque después hubo un desmentido oficial.
Tal vez alguien se estaba poniendo la venda antes de
tener la herida, o tal vez haya algún interesado
en sembrar dudas sobre la capacidad de la capital del
Turia para poner en marcha en 2007 el mayor evento regatístico
del panorama mundial. O sobre la capacidad de las autoridades
valencianas, una Comunidad y una capital gobernadas
por el Partido Popular, para entenderse con los nuevos
gobernantes del PSOE en Madrid.
En parte, la base de esas informaciones es la importancia
de las aportaciones que la Administración central
debe realizar para que la Copa América en Valencia
sea una realidad, aportaciones que el PP dejó
sin concretar a la espera de los próximos Presupuestos.
En las últimas semanas, quizás fruto de
esa descoordinación gubernamental que parece
que comienza a reconducirse, han surgido dudas sobre
asuntos como el ritmo de construcción de los
distintos AVE, y decisiones como la paralización
del trasvase del Ebro hacia las comunidades del Sur
de Levante. El fantasma de un castigo socialista hacia
Comunidades en las que el PP es hegemónico ha
reaparecido, quizás porque hay demasiados interesados
en atizar esos miedos.
Pero parece que, en este caso, los enredadores no van
a tener ocasión de pescar en río revuelto.
Tanto Rita Barberá, la alcaldesa que daba saltos
de alegría al conocer la designación de
Valencia como ciudad organizadora, como Francisco Camps,
president de la Generalitat valenciana, han mantenido
ya una reunión al respecto con el vicepresidente
y ministro de Economía Pedro Solbes. Este, que
les ha lanzado mensajes tranquilizadores, ha prometido
decisiones rápidas para garantizar las inversiones
necesarias. La cordura se ha impuesto: habrá
algún tira y afloja respecto a quién paga
qué, pero la Copa América toma ya el perfil
de proyecto nacional que siempre debió tener.
Lo que no quita para que todo esto haya surgido en medio
de un mar de fondo que, desde hace algunos años,
tiene a Barcelona y Valencia en lucha por la capitalidad
del arco mediterréneo. En este número,
analizamos a fondo las razones y las perspectivas de
ese pulso, que va de lo público a lo empresarial.
Y, además, les ofrecemos uno de los ránkings
de A.E. más seguidos: el de las Mejores ciudades
para crear una empresa.
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