|
Acostumbrados a ver juntas libertad y democracia, confundimos
frecuentemente ambos términos. Si lo frío
fuera generalmente húmedo y lo caliente comúnmente
seco, confundiríamos temperatura y humedad, dice
Marías. Es lo que nos estaría pasando
al conocer simultáneamente libertad y democracia.
Y, sin embargo, es fundamental comprender la importancia
de no confundir ambos términos, porque de su
confusión deduciremos equivocadamente que democracia
plena conlleva libertad plena y que es innecesario investigar
nuevos campos para el desarrollo de la libertad, tan
necesaria como potente factor metafísico de producción
de las naciones y como apreciado bien de consumo de
sus habitantes.
La democracia hace referencia al titular del poder,
mientras la libertad lo hace a la forma y límites
de ese poder. Por eso democracia y liberalismo no son
equivalentes; como dijo Schumpeter, la democracia es
el sistema institucional para llegar a las decisiones
políticas (es un método), mientras que
el liberalismo hace referencia a cómo se manda,
y existe cuando el poder tiene límites; es, como
dijo Marías, la organización social de
la libertad.
La democracia, como método para tomar decisiones
políticas, es el mejor de los conocidos (el peor,
si excluimos todos los demás, decía Churchill
con sarcasmo). Pero es un método, no un fin en
sí mismo, y ha de ser juzgada por sus logros.
Por ello, si apelar a métodos democráticos
es lo más aconsejable cuando no haya duda de
que debe actuarse colectivamente, el problema referente
a si es o no deseable una actuación colectiva
no puede resolverse apelando a la democracia (Hayek).
Hay que advertir sobre dos fenómenos que asociados
conducen a una perniciosa democracia ilimitada. Me refiero
a la invasión por la política de ámbitos
individuales y sociales no necesariamente políticos
y al sobreintervencionismo económico de los poderes
públicos. Hayek planteó así la
que puede considerarse cuestión capital de nuestro
tiempo: ¿Por qué no se limita el poder
de la mayoría, como se intentó hacer siempre
con el de todo otro gobernante? No es sólo que
la economía funcionará mejor cuanto menos
trabada esté, es que la libertad resulta imprescindible
para que la sociedad obtenga a largo plazo el mayor
beneficio de la mejor aplicación de sus miembros.
|