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| Apuntes liberales |
| El tándem Zapatero-Solbes |
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| Con crecimientos de entre el
2% y el 3%, debería haber excedente presupuestario. |
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| El mundo de los negocios estima que Solbes
es la mejor baza del nuevo gobierno. El mundo del Partido
Socialista ya es otra cosa. Algunos empiezan a pensar
que ha venido de Bruselas decidido a aguar la fiesta.
Y no hay duda que puede hacerlo, si cuenta con el necesario
respaldo de Zapatero. Felipe González contó
cierta ocasión que uno de los mejores consejos
recibidos vino de su amigo y malogrado Olof Palme: "La
obligación más importante de un presidente
es apoyar a su ministro de Economía". Yo creo
que ésta será la cuestión clave de
la legislatura, la complicidad entre Zapatero y Solbes.
Será una relación que pondrá a prueba
las enormes contradicciones internas del proyecto socialista
y la propia estabilidad personal del presidente, que siente
un interés mínimo por la economía,
equivalente a dos folios de su discurso de investidura,
pero que tiene un inmenso afán por marcar de manera
indeleble este país, es decir, por gastar. La primera
comparecencia de Solbes en el Congreso, a comienzos de
semana, da cuenta de las disputas que se avecinan. El
ministro ha dejado una frase histórica, una frase
que desarbola todas las teorías socialistas precedentes
sobre el control del gasto público: "Nuestros
déficit deben estar razonablemente equilibrados.
Con crecimientos de entre el 2% y el 3 por ciento, la
situación debería ser excedentaria".
Da la casualidad de que la economía española
crecerá este año casi el 3%. Las crónicas
del acto señalaron que fue una declaración
acogida con una incredulidad general, incluso en el propio
partido. Y no me extraña, porque ni siquiera Rodrigo
Rato, que se les daba de liberal, se atrevió a
tanto. Pero si el programa socialista se somete al cedillo
de la higiene financiera, ¿qué puede quedar
del mismo? Podría haber una solución a tal
contradicción dialéctica. De hecho, el ministro
tiene confianza en arañar recursos por dos vías:
una mejor gestión del gasto público y una
lucha más intensa contra el fraude fiscal. Yo pienso
que ambas vías tienen un grado notable de utopía.
Cuando uno ha vivido ya varios gobiernos, recuerda que
todos ellos se han presentado con la misma vaina, y que
los resultados han sido crecientemente discretos porque
se ha avanzado mucho al respecto la última década.
El PP ya limitó de manera extraordinaria el gasto
corriente, hasta el punto de que los funcionarios tenían
que usar bolígrafo propio. El PSOE le acusa de
haber sido muy tímido con el fraude fiscal. Ya
veremos. |
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