Tarifas publicitarias
¿Quiere insertar un anuncio? Consulte las tarifas de publicidad de la revista
Base de datos
Ya puede adquirir en nuestra tienda de Internet el directorio Quién Es Quién de 2004
PROMOCIÓN SUSCRIPCIÓN
 
Archivo
CALCULADORAS
Sueldos
Euros / pesetas
SERVICIOS
Guía de Másters
Quién es quién
Las 5.000 mayores empresas
Las 1.000 mayores empresas exportadoras
 
 BUSCADOR DE INFORMES
Empresa:

Provincia:




© Unidad Editorial. 2007.
PORTADA > FIRMAS
En pocas palabras
La paradoja del vino
La presión de la hostelería, con sus márgenes del cien o el doscientos por ciento, ha llevado a que el cliente perciba el vino como un artículo de lujo.

La tecnología de elaboración del vino ha dado pasos de gigante en la última década. Regiones y comarcas productoras que hasta hace pocos años eran consideradas como productoras de caldos graneleros sólo aptos como vino de mesa comienzan a ser apreciadas por los conocedores como lugares de origen de vinos que hay que descubrir. Cualquier empresario animoso que se lance a la aventura de ser bodeguero -y hay muchos, entre ellos nombres muy conocidos- tiene a su alcance maquinarias y procedimientos capaces de detectar el momento óptimo para una vendimia rápida y llevar a cabo un proceso de fermentación y envejecimiento controlado hasta el último detalle en instalaciones que garantizan calidad e higiene. Como consecuencia, el mundo del vino en España está viviendo un momento histórico, en el que Rioja y Ribera del Duero, las denominaciones de origen más apreciadas, están teniendo que dejar hueco a las botellas procedentes de regiones emergentes y a los llamados vinos de autor.

Nunca antes en la historia se había producido en España tanto buen vino como ahora. Y, sin embargo, el sector bodeguero afronta en estos tiempos una de las peores crisis que se recuerdan. El vino está sumido en una gran paradoja: crece la producción de calidad, los precios suben a niveles estratosféricos, y el consumo se derrumba. ¿Qué es lo que pasa con el vino?

España, tradicional productor de vino de mesa de escaso valor añadido, lleva años viendo descender el consumo. En 2003, según datos de la Federación Española del Vino, cada español consumió 28,2 litros per cápita, un 4,7 por ciento menos que en 2002 y un 21 por ciento menos que en 1998. La caída es achacable sobre todo al menor consumo de vino de mesa, que es aproximadamente la mitad del que era en 1987. Pero el año pasado se produjo un fenómeno nuevo: los vinos de calidad, aquéllos respaldados por una denominación de origen, rompieron su tendencia al alza con un descenso del consumo, de 7,9 a 7,5 litros por habitante.

La cultura del vino se ha implantado sólo recientemente en España, a pesar de la gran tradición de este producto. Pero en el sector se ha instalado la sombra de la preocupación. Los precios del vino de calidad en la bodega no son baratos, pero la presión de la hostelería, que aplica sin inmutarse márgenes del cien y del doscientos por ciento, está dañando seriamente la imagen del sector ante el consumidor, que ha acabado por considerarlo un artículo de lujo.

Queda, por supuesto, la vía de escape de la exportación, pero el mundo está cambiando. Los vinos emergentes de California, Chile, Argentina, Sudáfrica o Australia están plantando cara seriamente a las denominaciones con más renombre, incluidas las mejores españolas. El reto de la competitividad y el márketing moderno ha alcanzado de lleno al vino español.

Expansión.com - Expansión&Empleo - Recoletos Conferencias - Iberoamérica Empresarial - Diario Financiero Chile - El Cronista- Diario Económico