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capital aventurero

Julio 2010 - Rubén Nicolás

Si en España es difícil encontrar emprendedores, más complicado es dar con encontrar a alguien dispuesto a financiar su aventura. Pero, como las meigas, haberlos haylos. Se trata de inversores que están dispuestos a dedicar parte de su dinero a proyectos que son más una conjetura que una realidad, más riesgo que certeza y que tienen más de amateur que de profesional. Estos inversores se conocen con el nombre anglosajón de venture capital. El castellano, tan rudimentario en muchas cuestiones financieras, no tiene una traducción adecuada, aunque algunas de estas firmas se definen como capital semilla o expansión. En definitiva, se dedican a prestar dinero a emprendedores que quieren llevar su negocio a un estadio más avanzado. El importe no suele superar los cinco millones de euros. A cambio, se quedan con una participación de la compañía, controlan áreas estratégicas y, al cabo de unos años, venden a un tercero. En España, hay registradas 43 firmas de este tipo.

Jugar en las ligas menores no implica renunciar a grandes rentabilidades. El binomio riesgo asumido/dinero obtenido es una cuestión sagrada para los gestores. Pero no se trata de adquirir una firma reconocida en el sector, endeudarla, reducir costes y, con el flujo de caja del negocio, ir pagando esa deuda. No. Ése es el terreno de los big boys. El venture es otra cosa. “Nosotros invertimos sin necesidad de recurrir a la deuda, lo que nos da más cintura a la hora de dedicar dinero a una compañía. Lo que hacemos es reservar una cantidad del fondo para ir acudiendo a sucesivas rondas de financiación”, explica Miguel del Cañizo, socio de Bullnet.

En un negocio con tanto riesgo, el conocimiento y la experiencia no son un aval infalible. “El éxito de las inversiones ronda el 50%”, afirma Alberto Gómez, socio de Adara. La rentabilidad depende de cada compañía. De media, los inversores esperan un retorno anual del 20%. En algunos casos se cumple y en otros no. Aunque cuando una operación sale bien, sale bien con mayúsculas. Uno de los casos de éxito más repetidos es el de Google. Las firmas de inversión que apostaron por aquellos universitarios de Stanford dieron en el clavo. “Es lo que en el sector se conoce como un homerun [jugada de beisbol que permite al bateador hacer una carrera completa], una operación capaz de salvarte el resto de participadas y, encima, ganar dinero”, añade Gómez. En España, todavía no hay casos similares. Aunque existen firmas que pasaron por las manos del venture capital y ahora juegan en otras ligas: Vueling, eDreams o Netspira son algunos de los ejemplos.


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En espaÑA hay registradas 43 firmas de venture capital

la rentabilidad media que buscan este tipo de inversores ronda el 20% anual

el ÉXito es un juego de cara y cruz, el 50% de las inversiones son rentables

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