Actualidad Economica
reportaje

el buen sindicalista

Junio 2010 - Miguel Ors Villarejo.

Un par de semanas antes de recibirme, José María Fidalgo impartió una conferencia en la Institución Futuro, un think tank navarro. He visto una grabación y la he encontrado muy interesante por dos razones. En primer lugar, está llena de esos comentarios que le han granjeado una merecida fama de sindicalista atípico (de derechas, diría algún rival). Ahí van algunos:

“De la crisis no nos saca el BOE. […] Hace falta hablar menos y currar más. No abandonemos el discurso del esfuerzo, porque si no esto se nos va al carajo. Esto es muy gordo. […] Lamento no poder ser más alegre”.

“La sociedad civil aquí es ortopédica”.

“La gente quiere emigrar a Estados Unidos, no a Cuba. Hay procubanos, pero sólo para [irse de] vacaciones”.

“Aunque no lo creamos, la civilización europea es hija de Atenas y Jerusalén.
Todas las grescas éstas [sobre el laicismo] me parecen diversiones”.

A veces, después de soltar una de estas frases, Fidalgo efectúa una pausa valorativa. Se reclina aparatosamente en el asiento, por ejemplo, como si acabara de llevar a cabo un esfuerzo descomunal. O levanta la mano y la deja flotando en el aire mientras gira la cabeza a un lado, como el matador que da la espalda al toro y se aleja tieso y despreocupado, sabedor de que lo ha dejado exhausto, sin argumentos.

A Fidalgo también le encanta salpicar su discurso de referencias cultas. ¿Han oído ustedes a Cándido Méndez citar alguna vez a Habermas? Bueno, ¿le han oído citar a alguien? Fidalgo es hasta agotador. “Yo soy de los que creo, con Thomas Hobbes, que tiene que haber gobiernos porque hay cosas malas”. Pausa valorativa. Levanta el índice, lo apoya en la ceja y se queda como congelado: ahí queda eso. “No me creo a los que dicen que hay mucha gente buena”, prosigue. “Hay gente magnífica, pero la sociedad tiene rasgos muy malos. Por eso lo de Shakespeare: ‘Señor, señor, danos un rey”. Nueva pausa valorativa. Sonríe con satisfacción. Un sindicalista que lee a Shakespeare, guauu.

Pero hay otro aspecto de la charla de la Institución Futuro que me interesa más. Desde que estalló la crisis, una de las obsesiones de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido preservar la paz social. Durante dos años, se negó a acometer recortes drásticos para evitar que se le echaran a la calle los sindicatos. Pero, ¿hasta qué punto se habrían opuesto a un ajuste? A juzgar por lo que Fidalgo cuenta, nunca fueron un obstáculo insalvable. Al contrario. A mediados de 2008, en CCOO eran muy conscientes de que “esto venía muy mal”. Elaboraron un documento de 12 folios en el que proponían crear una agencia nacional para vender o alquilar el stock de viviendas vacías. La dirección del sindicato también estaba dispuesta a defender la congelación salarial de los funcionarios. Y eso era sólo “el choque para el primer año”. Luego había que convocar una conferencia de presidentes autonómicos, para anunciarles qué parte del recorte le tocaba a cada uno.

“Yo creo que eso era lo que había que haber hecho hace dos años, pero se había salido de unas elecciones que se habían ganado diciendo que no había crisis…” De hecho, era un término tabú. “Me costó un mes meter la palabra crisis en un texto de dos folios, que era el prólogo para el diálogo social de la segunda legislatura. Andaban con el María Moliner encima de la mesa y la última semana aceptaban situación crítica. Esto es verídico. Fue una de mis últimas experiencias”.

A finales de ese año, Fidalgo perdía el Congreso Confederal y tenía que abandonar la secretaría general.

“Zapatero fue muy activo en la promoción de Ignacio Fernández Toxo [el nuevo líder de Comisiones]”, me dice un partidario de Fidalgo. Eso no significa, se apresura a matizar, que se lo cargaran desde La Moncloa. Simplemente, se pusieron a empujar y resultó que la posición de Fidalgo no era tan sólida. Él mismo ofreció poca resistencia.

—Le reprochan que no hizo lo suficiente para mantenerse en el poder —le digo.
—Es posible —admite. Estamos en el despacho que le ha puesto la IE Business School en Serrano. La dirección es magnífica (la embajada de Francia está unos números más abajo), pero el edificio es viejo y oscuro. No hay ventanas al exterior y la atmósfera se carga en seguida con el humo de los cigarrillos que Fidalgo fuma compulsivamente—. Como le dije a algún amigo, es mejor perder que perderse —continúa—. Yo no iba a gobernar con gente que hasta hace año y medio había estado votando contra mis propuestas. Prefiero seguir con mis ideas, aunque el precio sea la secretaría general.

—¿Y cuáles son esas ideas?
—Yo creo que el sindicalismo bien organizado, con potencia para la acción y la reflexión, es muy bueno para la sociedad porque protege el principal activo, que son los trabajadores. Las industrias se achatarran, pero los países que cuidan su capital humano siempre pueden cambiar. Lejos de ser un lastre, los sindicatos son una condición del crecimiento.

Lea el reportaje completo en la revista

“La gente quiere emigrar a Estados Unidos, no a Cuba. Hay procubanos, pero sólo para [irse de] vacaciones”. COMENTARIOS COMO ÉSTE HAN GRANJEADO A FIDALGO FAMA DE SINDICALISTA ATÍPICO

"Yo no iba a gobernar con gente que hasta hace año y medio había estado votando contra mis propuestas. Prefiero seguir con mis ideas, aunque el precio sea la secretaría general", SEÑALA FIDALGO

Otras webs del grupo Unidad Editorial