
En enero dijo que habíamos utilizado todo el margen de gasto público que teníamos. Incluso añadió: “Hemos ido un poco más lejos de lo que deberíamos”. En febrero, afirmó con sorna sentir cierta envidia de Mariano Fernández Bermejo, porque acababa de dejar el Ministerio de Justicia. A finales de marzo, como colofón, declaró que ya no había margen fiscal para atajar la crisis. Parecía que había bajado las manos ante la recesión y, sobre todo, por las propuestas anticrisis de Moncloa.
Cada declaración pública suponía una evidencia más de lo que se venía comentando desde hacía meses en los mentideros económicos y políticos: había desaparecido la sintonía entre el vicepresidente económico, Pedro Solbes, y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La brecha entre ellos era cada vez mayor y habían llegado a un punto de no retorno.
Esos momentos que podrían haber salido de la serie Escenas de matrimonio chocan bastante con la imagen de pareja perfecta que ambos escenificaron antes de las elecciones generales de 2008. Así que para entender cómo se llegó a este punto habría que retrotraerse varios años, a cuando Solbes llegó por primera vez al Ministerio de Economía, en 1993. O antes incluso, cuando inició su carrera de funcionario en 1968, como técnico comercial del Estado...
Sus vínculos con la cosa pública han sido constantes. Tiene coche oficial desde 1979. Entonces era director general de Política Comercial con Leopoldo Calvo Sotelo. Más tarde, en el primer Gobierno de Felipe González, asumió la Secretaría Técnica de Hacienda. Desde ese cargo, participó en las negociaciones de adhesión de España a la Unión Europea. Un traje hecho a medida, ya que es doctorado en Políticas, licenciado en Derecho y diplomado en Economía Europea por la Universidad Libre de Bruselas.
Entonces, su carrera en el Gobierno socialista sólo fue para arriba. Primero, Felipe González lo eligió para sustituir a Manuel Marín en la Secretaría de Estado para las Relaciones Europeas. Allí fue uno de los responsables de la creación del Mercado Único y de los pilares del Tratado de Maastrich. Después, en 1991 ascendió a ministro de Agricultura, donde afrontó la primera reforma de la Política Agraria Común. Y su siguiente paso sería el Ministerio de Economía y Hacienda, donde sustituiría a Carlos Solchaga.
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