Actualidad Economica
qUÉ PASARÁ EN 2010

llega el acontecimiento planetario

7 de enero de 2010 - Ramón Lavín

Cuando en 1989 España asumió su primera presidencia europea, el continente contuvo la respiración. Había cierta inquietud por ver cómo salía del paso este miembro del despectivamente llamado Club Med, que incluía a los miembros más pobres de la comunidad.

¿Estaría a la altura del desafío un país que había abandonado la autarquía hacía apenas unas décadas y que arrastraba importantes déficit en todos los terrenos? Por fortuna, Felipe González contaba con dos poderosos padrinos que le dieron apoyo y confianza, el canciller Helmut Khol y el presidente François Mitterrand, y el resultado fue incluso brillante. En junio de ese año, la cumbre de Madrid ponía el broche de oro al semestre con la aprobación del Informe Delors, fundamento jurídico del gran mercado interior que impulsaría durante tantos años el crecimiento.

La presidencia española de 1995 arrojó de nuevo balance positivo. Madrid acogió el Consejo que adoptó el nombre de la futura moneda europea: euro, otro de los éxitos comunitarios del fin de siglo.

Finalmente, España volvió en 2002 a presidir la Unión, esta vez con un Gobierno conservador al frente. Eran tiempos de euforia, que Madrid aprovechó para consolidar su creciente peso económico y diplomático.

¡Cómo ha cambiado todo! La cuarta presidencia española arranca en un entorno de desánimo general y con la imagen del país muy baqueteada. Si hace apenas un año el presidente José Luis Rodríguez Zapatero podía alardear de que nos habíamos colado en la Champions y de que, tras golear a Italia, íbamos a por Francia, ahora no tenemos ni modelo de desarrollo y los mercados y las agencias de rating nos han devuelto al pelotón de los torpes.

Resurge el infamante acrónimo PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain) y Alemania nos mira con aprensión, por lo que podamos hacerle a su euro.
Y si económicamente somos poco de fiar, diplomáticamente tampoco rayamos a gran altura. En Bruselas hay cierta expectativa por la relación especial de Madrid como regímenes “no homologables”, como las repúblicas bolivarianas y, sobre todo, Cuba, sobre la que aún no se ha concertado una posición clara.

Por si todo esto no bastara, ha habido también problemas técnicos, como el retraso en la presentación de los documentos de trabajo. “Nos anunciaron la llegada para la primera semana de diciembre”, se lamenta una fuente comunitaria. “Eso sólo nos deja una semana antes de las vacaciones, así que llegaremos al inicio de la presidencia sin la información adecuada”. Y añadía: “Deberían tomar ejemplo de la presidencia sueca, que nos remitió todos los papeles con un mes de antelación”.

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