
Les ha costado asumir su sobrecapacidad, pero los números son tozudos, y las cajas de ahorros se han convertido después del verano en un verdadero hervidero. No era sostenible por más tiempo su elevada densidad de oficinas.
Durante los años del boom inmobiliario se expandieron a tal velocidad que la red llegó a totalizar 24.985 oficinas en 2008, muy por encima de las 15.580 de la banca. Sólo entre 2000 y 2008, el perímetro de las cajas se amplió en 5.717 sucursales. Madrid fue testigo de un incremento del 150% de las oficinas gestionadas por las cajas en ese periodo, según los datos recopilados por Credit Suisse.
En estos momentos, hay conversaciones de alto nivel entre casi todas las cajas. Algunas ya han cristalizado, pero la gran explosión de hermanamientos se espera para 2010. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, señaló recientemente en una entrevista a Financial Times que confía en que al menos 15 entidades, alrededor de un tercio del sector, se hayan fusionado de aquí a la primavera.
El número de empleados que se está viendo afectados por algún proceso de este tipo alcanza los 40.000. Son los que trabajan en la veintena de entidades que está discutiendo una posible integración o incluso ya la tienen aprobada. Sería el caso, por ejemplo, de Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona.
Los expertos han hecho sus números y calculan que las entidades implicadas en movimientos de este tipo tendrán que reducir un 20% sus plantillas. Con los movimientos planteados hasta la fecha, la cifra de afectados por ajustes laborales ronda los 8.000 trabajadores, que en su gran mayoría se prejubilarán. Sólo en Cataluña, la comunidad autónoma que primero movió el tablero de juego, se cerrarán 771 sucursales. Esta cifra representa un 8,5% de la red existente en 2008.
En cuanto a trabajadores, los procesos en marcha (incluyendo la integración entre Caixa Laietana y Penedès, que no está cerrada) supondrán la pérdida de 2.530 puestos de trabajo. No se esperan expedientes de regulación de empleo, sino que la idea es resolver el ajuste laboral con prejubilaciones y bajas voluntarias.
Pero, antes de este big bang de las cajas, ¿cuál es la situación actual? En estos momentos hay dos Españas:las de las cajas del norte, que están en general bastante saneadas, y las del sur y el levante español, muy perjudicadas por el boom inmobiliario.
Y las previsiones hablan de que 2010 será el peor año de la crisis para el sector, porque se conjugarán dos factores muy negativos: una morosidad en máximos y una caída fuerte de los márgenes financieros. El presidente de la Ceca ha advertido de “fortísimos” descensos de beneficios. Y si los beneficios bajan, también la hará el dividendo social.
Con este contexto, una de las operaciones más importantes ya en marcha es la fusión entre la malagueña Unicaja y la cordobesa CajaSur, que puede suponer la pérdida de un millar de empleos, según recoge el informe de la consultora Boston Consulting Group. CajaSur, fundada por el Cabildo de la Catedral de Córdoba, es una entidad controlada por la Iglesia Católica. La integración le ha salvado de una segura intervención del Banco de España.
De haber sido así, hubiera sido la segunda víctima de la crisis tras Caja Castilla La Mancha, en marzo (ver página 40). Boston Consulting cree que CajaSur encajará en 2009 unas pérdidas de 528 millones. Caja Jaén, que ya había aprobado en consejo la unión con Unicaja en verano, se integrará a la nueva caja andaluza, que se denominará Unicajasur y será la quinta entidad del ránking español.
Lea el artículo completo en la revista...