Al oro negro sube, pero el raquítico crecimiento de la demanda no augura vertiginosos aumentos
Hay pocos termómetros tan fiables como el petróleo para comprobar el estado de la economía. Cuando todo va bien, el oro negro sube, salvo sustos geopolíticos o fenómenos de especulación. Cuando todo va mal, el precio se deprime. En los últimos 12 meses, el brent, el barril de referencia en Europa, ha subido un 54%, alcanzando los 80 dólares. Eso a pesar de un entorno con caídas del PIB.
¿Se recupera la demanda? Poco a poco. Parte de la subida del precio del crudo se debe a la depreciación del dólar respecto a otras divisas, al haberse convertido en un activo financiero más. Además, la crisis muta y cada mes los organismos de referencia, como la Agencia Internacional de la Energía (AIE), varían sus predicciones.
Según el último informe que este organismo publicó el pasado mes de noviembre, el consumo aumentará 1,3 millones de barriles diarios (mbd), con una demanda total de 86,3 mbd. Es decir, se empiezan a ver ciertos signos de recuperación, pero el incremento procederá de los países emergentes, sobre todo de Asia y Oriente Próximo, mientras que el consumo se resentirá en los países desarrollados.
Este aumento de barriles debería comportar un repunte del precio, pero anticipar su comportamiento es complicado. Algunas predicciones apuntan que el brent se situará el próximo año en una horquilla de precios de entre 65 y 85 dólares por barril. “Una de las claves es la capacidad ociosa de la OPEP [que controla un 40% de la producción mundial]. Sus miembros podrían bombear dos millones largos de barriles al día más”, explica José Martín Vivas, analista de Ahorro Corporación. “Éste es uno de los motivos por los que no vemos tensión en los precios para el próximo año”, añade.
Un informe de UBS coincide en este análisis. El documento argumenta que la demanda crece, pero, también lo hacen los inventarios y la capacidad de los países productores que no pertenecen a la OPEP, que neutralizan el control que ejerce el cártel sobre la fijación de precios.
Además del petróleo, los expertos ven posibilidades de subidas en el gas natural, a pesar de que hay mucha abundancia en el mercado. Primero por una leve recuperación del consumo y, segundo, porque los precios están un 24,7% más bajos que el año pasado, lo que da recorrido al alza en cuanto repunte levemente la demanda.
Lea el análisis completo en la revista