
En octubre se abrió en Barcelona la primera tienda de Europa en la que todo es gratis: Esloúltimo. El modelo lo importaron de Japón unos jóvenes catalanes, que visto el éxito planean abrir en febrero un segundo local en Madrid y cuatro más en Europa para 2010. Las avalanchas de más de 300 visitantes diarios a sus tiendas han confirmado, por si quedaba alguna duda, que a la gente le encanta que le regalen cosas.
En un mes y medio se han inscrito como socios 18.400 personas que, a cambio de abonar una cuota de cinco euros semestrales, pueden entrar a la tienda y llevarse a casa hasta cinco productos gratis. La oferta es muy variopinta, desde detergentes Kalia a cascos para el iPod.
La tienda barcelonesa no cobra los productos a los consumidores, ni a las marcas que oferta y a las que presta su espacio como escaparate (entre las que se encuentran Unilever, Danone, HP). Esloúltimo prevé facturar en su primer año 500.000 euros por tienda. ¿Pero dónde está la rentabilidad de lo gratis?
“Ofrecemos a las marcas un escaparate gratuito a cambio de su stock y ellas sólo nos pagan si además contratan nuestros estudios de mercado para ver cómo funcionan sus novedades”, explica Cristina Míguez, directora de Márketing de Guía de tendencias (a la que pertenece Esloúltimo). “Los métodos de publicidad tradicional ya no impactan. Ésta es una oportunidad para convencer al consumidor de que una marca de calidad vale la pena”.
Free. Esloúltimo es sólo un ejemplo más de cómo sacar partido a una de las tendencias más de moda en los negocios: hacer rentable lo gratis. Un interesante análisis de cómo lograrlo lo ofrece Chris Anderson, redactor jefe de la revista Wired.com, en Gratis.
El futuro de un precio radical (Ediciones Urano, 2009). El periodista norteamericano, famoso por La economía Long Tail (Empresa Activa, 2007), explica cómo, en vez de vender, puede ser más lucrativo regalar, ya sea música, libros o billetes de avión.
Anderson ha escrito el libro en una cafetería con wi-fi gratis y con un miniportátil de 250 dólares (de ésos que ahora regalan algunos bancos al abrir una cuenta) que lleva un software de Linux y el navegador Firefox. Y no lo escribe en Word de Microsoft, que es de pago, sino en los Google Docs gratuitos que le permiten disponer del borrador en cualquier lugar con copia de seguridad por cuenta de la casa. Mientras escribe, podría, por el mismo precio cero, consultar información en la enciclopedia Wikipedia, escuchar música en Spotify y hacer entrevistas telefónicas a sus fuentes por Skype, colgar un vídeo promocional en Youtube...
¿Si lo gratis está de moda en los negocios significa que puede ser rentable? Eso parece. Hay varios modelos, según Anderson, para conseguirlo: uno es ofrecer el contenido a cambio de publicidad, el sistema de Google; otro, que llama Freemium (una mezcla de free -gratis- y premium), en la que un grupo reducido de usuarios pasen a pagar por una versión mejorada, mientras la mayoría usa un formato estándar sin cargo alguno, como la aplicación de música Spotify o las llamadas de Skype;y el modelo de Wikipedia, que se basa en donaciones altruistas de gente que paga voluntariamente por un servicio que le gusta.
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ofrecer productos a precio cero puede ser muy lucrativo, según chris anderson. varias empresas españolas lo demuestran en la práctica