
El vodevil de la sucesión en la presidencia de Caja Madrid parece haber llegado a su fin con la elección de Rodrigo Rato para dirigir la segunda caja de ahorros y la cuarta entidad financiera del país. Cuando tome posesión de su cargo, el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional se va a tener que remangar y poner manos a la obra. El largo periodo de rifirrafe entre posibles candidatos, unido a la crisis financiera, ha provocado una parálisis en la organización y en el ritmo de crecimiento del negocio. La competencia en su feudo es mayor que en otros territorios ya que intentan rascar negocio todas las entidades financieras nacionales e internacionales.
“El mayor desafío de Rato es gestionar la caja de una manera más eficiente”, explica Manuel Romera, director de Sector Financiero del IE Business School, para el que “Caja Madrid es la que peor está entre las cajas más grandes”. De hecho, es la segunda entidad, tras Banco Popular, a la que Standard & Poor’s más le ha bajado el rating desde el inicio de la crisis (dos escalones, pasando de AA- a A con perspectiva negativa).
De ahí que uno de los caballos de batalla de Rato sea luchar contra la elevada tasa de morosidad de la caja, por encima de la media del sector. Durante la crisis, ha pasado del 0,71% en septiembre de 2007 al 5,38% dos años más tarde. En el último trimestre ha estado más controlada, por lo que quedará lejos de las previsiones que hizo Blesa a comienzos de año: el 7,3%. Aun así, las previsiones no son muy halagüeñas. “Existen expectativas de que la morosidad de Caja Madrid siga creciendo, en particular en la cartera de riesgo promotor y en la cartera hipotecaria a extranjeros residentes, en su mayoría inmigrantes”, asegura Elena Iparraguirre, analista de instituciones financieras de Standard & Poor’s. Como punto a favor, la cartera hipotecaria cuenta con garantías reales y, por lo tanto, el nivel de recuperaciones será alto.
Pese a ello, los analistas consideran que la elevada mora provocará una caída del beneficio operativo este año y el que viene. En los nueve primeros meses del año ganó 622,3 millones de euros (-44,8%), con 359 millones destinados a provisiones voluntarias. La propia caja cree que lo peor para el sistema financiero está por venir y de ahí que haya querido fortalecer su balance sacrificando beneficio. Para Romera, la caja necesita reforzar su ratio de capital “sin lugar a dudas. Otras entidades que están mejor que Caja Madrid ya lo han hecho. No sé cuál sería la mejor para hacerlo, pero incluso podía ser el momento de plantearse destinar un menor porcentaje del beneficio a obra social y más a reservas”. La caja cuenta con un core capital (capital más reservas sobre activos ponderados en riesgo) del 6,9% (La Caixa tiene el 8,9%) y la ratio Tier I (que incluye, además, las participaciones preferentes), supera el 9% (por el 11% de La Caixa).
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el sucesor de blesa deberÁ hacer frente a una elevada morosidad, unas participadas con problemas y una directiva descapitalizada
los analistas consideran que la elevada mora provocarÁ una caída del beneficio operativo este aÑo y el que viene