
Probablemente, en más de una ocasión haya puesto su nombre y apellidos en un buscador de internet. Y, si es más curioso, incluso puede que se haya creado una alerta de Google con sus datos. Lógico, si tenemos en cuenta que cada día aumenta el alcance y la repercusión de lo que se publica en la red.
Si un particular se puede llevar sorpresas con este simple gesto, algunas compañías y marcas comerciales mucho más. Seguro que recuerdan el vídeo que uno de los trabajadores de la cadena de restaurantes Domino’s Pizza colgó hace unos meses en YouTube. En él, varios empleados de un local de Carolina del Norte jugaban (por decirlo de alguna manera) con la comida.
Esta broma de mal gusto, que fue vista por más de un millón de personas en pocos días, abrió una gran crisis de relaciones públicas en la compañía estadounidense. “Las empresas están cada vez más expuestas a lo que se dice de ellas. La comunicación 2.0 se ha convertido en uno de los pilares básicos para la reputación corporativa”, explica Kika Samblás, consejera delegada del Grupo Consultores.
Muchas compañías, sabedoras del omnímodo poder de la red, se han puesto manos a la obra para prevenir o atajar un episodio como el de Domino’s Pizza. “Desde después del verano, hay más clientes que nos piden tener una estrategia de comunicación 2.0. No saben muy bien cómo enfrentarse a este mundo, pero son conscientes de que es importante y de que no afrontarlo puede ocasionarles muchas preocupaciones”, dice un consultor de comunicación.
Recientemente, varios gabinetes de relaciones públicas y agencias de comunicación, como Porter Novelli y Lewis, han puesto en marcha políticas o departamentos 2.0 para atender las nuevas necesidades.
Y hay quien mira más allá del más vale prevenir. Muchas empresas han encontrado en los blogs, foros y redes sociales unos grandes aliados para difundir su mensaje. Así que apuestan directamente por una táctica ofensiva. Eso sí, en este campo no vale todo. En la red, como en el fútbol, también cuenta el jogo bonito. La marca de cosméticos francesa Vichy, por ejemplo, creó hace poco el blog de Claire, una chica supuestamente anónima dispuesta a probar cosméticos y contar sus experiencias con ellos.
Pero la firma trataba únicamente de hacer publicidad de sus productos y los internautas lo descubrieron. “El tiro les salió por la culata. Para hacer un buen uso de la red hace falta escuchar y, sobre todo, ser transparentes”, indica Álex Baixas, director general de Shackleton DMO, la división de la agencia de publicidad creada exclusivamente para este fenómeno.
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escuchar al mercado y aprovechar la red para establecer un diÁlogo con Él se ha convertido en la obsesión de muchas empresas. ¿cÓmo hacerlo?
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