
Era inevitable. Cumplíamos todos los requisitos para acabar donde estamos. La crisis española se ha estado fraguando durante 15 años y poco podíamos hacer para evitarlo. Ésta es una de las conclusiones de la monografía titulada La crisis de la economía española que en los últimos días han presentado y debatido los expertos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).
El documento, que analiza el origen de la recesión, las peculiaridades de la economía española y la puerta de salida de esta coyuntura, intenta responder a preguntas decisivas: ¿de dónde proviene la crisis? ¿Se podría repetir? ¿Realmente hay brotes verdes?
En primer lugar, el informe analiza con qué telón de fondo se ha producido esta debacle y, para ello, mira al pasado, a la época de bonanza. “El crecimiento de España se enmarca en un contexto global de expansión y fuertes flujos de capital que permitieron financiar el boom inversor”, mantiene el estudio.
Las circunstancias que coincidieron en Europa y Estados Unidos fueron parecidas: tipos de interés bajos, alto crecimiento, aumento del empleo y, en varios países, burbuja inmobiliaria. “Nuestro estirón en esta época se apoyó en la construcción y el turismo. No había otra opción debido a las peculiaridades de nuestra economía, con trabajadores poco formados y poco productivos”, dice Juan José Dolado, coordinador del estudio. Pero este clima (interno y externo) se acabó.
Los economistas de Fedea han elaborado también un modelo económico para determinar qué porcentaje de la recesión es consecuencia de las turbulencias internacionales y qué porcentaje de las particularidades españolas y su caduco patrón de crecimiento. “El resultado es 50% cada una. La crisis financiera internacional coincide con un ciclo económico que tocaba a su fin”, declara Pablo Vázquez, director ejecutivo de Fedea.
¿Y por qué la crisis en España ha sido, entonces, más virulenta que en otros países de la zona? “Hay muchas rigideces que acentúan los ciclos, sobre todo en el mercado laboral. En otros países también existen algunas, pero no resultan tan atractivos para invertir o desinvertir, así que la repercusión es aquí más elevada”, añade Vázquez. Los economistas de Fedea creen que si se hubieran introducido ciertas reformas (para evitar la dualidad del mercado laboral y mejorar el sistema educativo) en la época de bonanza la caída podría haber sido menos brusca.
Ahora que ya tenemos perspectiva para saber de dónde venimos, toca atisbar a dónde vamos. ¿Hay signos que inviten a pensar que la recuperación está cerca?
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el 50% de la recesión española se importó, pero la recuperación depende casi exclusivamente de la estrategia nacional
71%. Eran las probabilidades que tenía España de seguir en recesiÓn en septiembre, frente al 30% de EEUU y el 6% de la zona euro, segÚn las estimaciones del informe realizado por Fedea