
No hace falta creer a pies juntillas a John Gray, el psicólogo que ha vendido 40 millones de ejemplares contando que los hombres vienen de Marte y las mujeres de Venus, para saber que unos y otras se comportan socialmente de manera diferente.
Y por tanto, gestionan y lideran de un modo distinto, que es lo que aquí interesa. Recientes estudios científicos, incluso, justifican la diferencia entre ambos sexos en aspectos biológicos como la testosterona y la oxitocina. La primera hace más impulsivos y temerarios a los hombres; la segunda, más empáticas a las mujeres.
¿Están entonces los valores masculinos, como el riesgo y el individualismo, detrás de la mayor crisis económica global en décadas? Un sí probablemente sea demasiado aventurado.
Todo hace pensar que lo que sobraba en Wall Street hace unos años no eran bonus, sino hormonas. Varios estudios científicos han relacionado los índices de testosterona con la propensión de tomas de decisiones temerarias en los mercados bursátiles.
“La aversión al riesgo financiero tiene una base biológica”, según Dario Maestripieri, profesor de Desarrollo Humano Comparativo en la Universidad de Chicago y coautor del reciente estudio publicado por la Academia de Ciencias norteamericana que ha probado que la testosterona está detrás de la propensión al riesgo. “La diferencia en los niveles de esta hormona entre individuos puede afectar a aspectos importantes del comportamiento económico y de la elección de carrera”.
Antes de que las subprime coparan los titulares de los periódicos, la testosterona no era mirada con la suspicacia que la escruta ahora la ciencia, sino con admiración. Un estudio de los profesores John Coates y Joe Herbert, de la Universidad de Cambridge, analizando los niveles de testosterona de los corredores de bolsa de la City londinense, sugería en 2007 que esa hormona generó muchos beneficios empresariales en el parqué.
Las mañanas que los brokers tenían una tasa alta de esta sustancia, registraban mejores resultados el resto del día. Eso sí, también mostraban una mayor impulsividad y ansia de emociones fuertes. A más testosterona, más adicción al riesgo, más confianza, más competitividad y menos miedo. Las mujeres, sin embargo, suelen ser más empáticas y en caso de estrés fomentan la participación. La explicación biológica estaría en la oxitocina, una hormona relacionada con la afectividad en las relaciones sociales más presente en la mujer que en el hombre. O sea, que Marte rebosa esta hormona y a Venus le va más la oxitocina... ¿Viene de Marte la propensión al riesgo que llevó a la debacle financiera?
Los expertos coinciden en que, a pesar de que el modelo masculino esté en entredicho, decir que la crisis financiera puede explicarse desde la neurobiología sería llevar las cosas demasiado lejos.
Hay varios motivos. Por un lado, en los últimos años de la bonanza, coincidieron otros factores ambientales que explican por qué los directivos tenían predilección por el lado más salvaje de la gestión, sobre todo en los mercados financieros.
¿Por ejemplo? Unos tipos de interés bajos, una desregulación creciente y el mantra oficial (promovido por la Reserva Federal e, incluso, Hollywood) de que el riesgo financiero se diluía en el mercado, también fueron ingredientes importantes. La temeridad era un valor en alza y los resultados crecientes de las empresas la avalaban.
El ex presidente de la Reserva Federal de EEUU Alan Greenspan da una explicación más económica al culto al riesgo, que nada tiene que ver con la biología, en su libro The age of turbulence: “El problema fundamental fue subestimar el riesgo en todo el mundo, una anomalía que se fue construyendo poco a poco.
En junio de 2007 los bonos basura en EEUU tenían una clasificación de riesgo CCC, poco más de cuatro puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro estadounidenses a diez años, pese a que éstos eran mucho más seguros. En octubre de 2002, sin embargo, estaban separados por 23 puntos porcentuales”. El riesgo había desaparecido del imaginario colectivo. O, al menos, eso parecía. Si más temeridad se traducía en más beneficios... ¿por qué se iba dudar de ella?
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"cree que las
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