
Se publicó en 1999, y quizá fue demasiado pronto. El manifiesto Cluetrain (tren de claves) es uno de los grandes clásicos de la literatura de internet, pero sus tesis eran tan atrevidas y el cambio que preconizaba tan profundo que sólo ahora, cuando ya ha transcurrido una década desde su publicación y varios años desde el estallido de la burbuja tecnológica, puede valorarse en justicia su importancia.
El insólito título y el término inventado cluetrain tienen su origen en una frase pronunciada por un anónimo ejecutivo de una empresa, caída en desgracia, del ranking Fortune 500 : “El tren de las claves paró aquí cuatro veces al día durante diez años y nunca tuvo que hacer repartos”. Diez años después, el tren circula repleto y para en casi todas las empresas.
David Weinenberg, uno de los cuatro autores del manifiesto, explica a Actualidad Económica el significado exacto de cluetrain. “En inglés, decimos que alguien está clueless cuando no tiene absolutamente ni idea. Llamamos tren de las claves a todos esos elementos básicos del entendimiento que ya estaban ahí pero que había que comprender”, subraya.
Una de las grandes tesis del manifiesto es que los mercados son conversaciones, transformadas radicalmente por las posibilidades de internet. Las empresas no podían mantener para siempre el tono serio, encorsetado y monocorde que las caracterizaba. Hoy en día, con las compañías luchando para entender twitter y las redes sociales, sus directivos apuntándose al tropel en LinkedIn o Xing, sus departamentos de tecnologías de la información utilizando cada vez más aplicaciones de la Nube (ver página 40) y sus chicos de márketing desarrollando vídeos virales que colgar en Youtube, parece claro que el mensaje sí ha calado.
Weinenberg rechaza el término “profético” al referirse al libro. “Eran cosas que nosotros veíamos como obvias pero que parecían escapar a unos medios de comunicación que sólo se fijaban en la oportunidad de negocio y sólo veían internet como el sitio ideal para vender cosas”.
“Intentamos describir una serie de valores de internet y creo que acertamos con muchos de los principales elementos”, admite el tecnólogo, que compagina sus actividades de ponente profesional con su puesto en el Centro Berkman para Internet y Sociedad de la Universidad de Harvard.
Lea el artículo completo en la revista. Más información en alsd.es
SÓlo ahora puede valorarse en justicia la importancia del clÁsico manifiesto cluetrain
uno de sus autores, david weinenberg, niega su carÁcter profÉtico e insiste en que sÓlo fue la descripciÓn oportuna de unos valores que se mantienen