
Precisamente cuando los gigantes de la banca americana están recomponiendo su triste figura, los analistas han destapado las zonas de sombra del sector financiero español, que las tiene, a pesar de ser uno de los más provisionados del mundo y el único que no ha necesitado inyecciones directas de capital.
Buena parte de las refinanciaciones a grandes promotores han estado taponando una morosidad que terminará aflorando. Además, los márgenes se resentirán porque poco dinero se puede arañar con los tipos de interés en mínimos, al 1%. Ese cóctel explosivo hará de 2010 el peor año de la banca española. Los analistas advierten que un número significativo de entidades entrará en pérdidas.
Realmente las cosas pintan mal. “Un número significativo de entidades no podrán absorber con sus ingresos recurrentes las provisiones de crédito necesarias para cubrir sus créditos problemáticos y, por tanto, es probable que durante la recesión entren en pérdidas. Vemos mayor vulnerabilidad en el sector de cajas”, señala Elena Iparraguirre, analista de Instituciones Financieras de la agencia de rating Standard & Poor’s. Se trata de un escenario inédito en España en los últimos tiempos.
Otra firma de rating, Moody’s, también espera números rojos en los próximos trimestres. Eso tiene sus consecuencias para el inversor porque la entidad que contabilice pérdidas y haya emitido preferentes tendrá que retrasar el pago del cupón o dividendo, como hizo Caja Castilla-La Mancha, intervenida en marzo por el Banco de España. La buena noticia es que los analistas tienen completamente asumida esta foto en sus previsiones. “No esperamos a que lleguen las pérdidas para rebajar el rating de una entidad”, señalan fuentes de Standard & Poor’s.
Cuando toda la banca occidental se esté recuperando de las heridas provocadas por las hipotecas subprime, será la española la que viva sus horas más bajas. Este aparente contrasentido tiene su explicación. Las entidades con activos tóxicos han tenido que reconocer los quebrantos con efectos inmediatos. En cambio, el problema español es la alta financiación al ladrillo y eso tiene otro tempo.
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buena parte de las refinanciaciones a grandes promotores han estado taponando una morosidad que terminarÁ aflorando
cuando toda la banca occidental se estÉ recuperando de las heridas provocadas por las hipotecas subprime, serÁ la espaÑOla la que viva sus horas mÁs bajas