
Cuando, días antes del Congreso del PSOE de 2000, Felipe González retiró su apoyo a José Bono y pidió a Manuel Chaves que votara a José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de Andalucía replicó: “¿Cómo les voy a convencer ahora de que el hombre es Zapatero? ¿Y quién es Zapatero? ¡Si no sabemos quién es!” Nueve años después, la pregunta sigue en pie: ¿Y quién es Zapatero? “Nadie sabe lo que piensa realmente de nada”, escribe Rosa Díez, “porque puede decir una cosa y la contraria con la misma sonrisa y sin transición temporal alguna”. Y añade: “El poder es lo único que impulsa su vida”. Actualidad Económica ha pedido a Mikel Buesa y Xavier Pericay que arrojen alguna luz sobre las dos caras del presidente: la económica y la política. El resultado es poco tranquilizador.
En economía... Aunque se desconoce quién ilustró en materia de economía a Zapatero durante dos tardes, seguramente largas y no sabemos si muy bien aprovechadas, lo cierto es que, por una vez, no se ha cumplido la observación que hizo Keynes en la última de sus notas finales a la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, pues, si bien el presidente es un “hombre práctico que se cree exento por completo de cualquier influencia intelectual” (en especial de los poderosos, diría yo), el frenesí que destila no parece “inspirado en algún mal escritor académico de algunos años atrás”.
Zapatero es un autodidacta, un zoon politikon bregado en el difícil equilibrio de las entretelas partidarias, un apparatchik adaptable y permanentemente variable, tornadizo, mudable con los vientos que, día a día, orientan la nave del poder por derroteros insospechados. Conocedor como nadie de las debilidades humanas, halaga o amenaza, pronuncia la palabra que su interlocutor quiere oír y no tiene empacho en comprar voluntades cuando éstas le ofrecen su apoyo por un precio tasado.
En política... Así como en el caso de Juana de Arco fueron, al parecer, unas voces de santos, todo indica que en el de José Luis Rodríguez Zapatero fue un testamento, un testamento familiar. De un modo u otro, pues, ambos personajes encontraron su lugar en el mundo gracias a la palabra.
Por supuesto, los tiempos y las circunstancias en que esta palabra les fue revelada son harto distintos. Y no digamos ya las consecuencias de tales revelaciones (al menos las conocidas hasta la fecha). Pero ello no impide que en uno y otro caso estemos ante un mismo destino: el de la persona, joven aún, que se siente llamada a acaudillar, con el más noble de los propósitos, a sus semejantes.
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Mikel Buesa y Xavier Pericay que arrojan alguna luz sobre las dos caras del presidente