
Si en los próximos meses va a inscribir a su hijo recién nacido al Registro Civil es posible que se encuentre una estampa insólita: salas y ventanillas vacías. ¿Acaso se podrán hacer entonces este tipo de trámites por internet? Parece que no. Es otra de las consecuencias de la crisis.
Hasta ahora, el bolsillo había resultado, lógicamente, el primer afectado por el temor a que todo vaya a peor: el Registro Civil es el siguiente. Las parejas parecen haber retrasado sus decisiones vitales hasta que las perspectivas sean mejores. El año pasado se celebraron 196.613 bodas, 8.159 menos que el ejercicio anterior, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Otro de los indicadores familiares con visos de seguir el mismo camino es de la natalidad. En 2008, registró máximos en 25 años.
En total, 518.967 nacimientos. Sin embargo, los expertos creen que en 2010 se notarán los efectos de la crudeza de la crisis durante este año y, también, la menor llegada de inmigrantes (el año pasado el 20% de los bebés fueron hijos de extranjeros, que suponen el 12% de la población).
No obstante, entre 1995 y 2000, los años siguientes a la recesión económica de los noventa, hubo cierto parón en los embarazos.
En situaciones de adversidad, pocos se atreven a dar un paso adelante. Y menos si tienen que hacerlo solos. En 2008 el numero de rupturas matrimoniales se redujo un 13,5% respecto al año anterior, hasta 118.939 disoluciones. Aunque esta tendencia se inició en 2007, muchos analistas ven este retroceso como una consecuencia lógica de la inestabilidad laboral. “En momentos de fuerte incertidumbre el coste de oportunidad del divorcio aumenta, haciéndose éste más costoso y, por tanto, menos habitual”, explica Sergi Jiménez, de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada.
No son hechos aislados. El patrón de comportamiento de los españoles se está transformando a golpe de estadística macroeconómica. “La recesión ha dado un vuelco a las pautas de conducta de muchos ciudadanos, sobre todo de los más afectados por el paro o por el elevado endeudamiento”, asegura Eduardo Moyano, director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Y hay más. “Se está produciendo una transformación de los valores colectivos. Ahora la gente es más cauta, en contraste con los excesos de las épocas pasadas”, explica.
Quizás, el dato que muestra con más claridad el cambio rumbo de las prioridades de los españoles es el brusco estirón del ahorro de las familias. Según el INE, los hogares ahorraron un 17,5% de su renta disponible entre abril y junio (teniendo en cuenta los últimos cuatro trimestres móviles), tasa que supera en 6,5 puntos porcentuales que cuatro trimestres anteriores y se sitúa por encima la media de la zona euro, que en el primer trimestre estaba en el 15,6%. Esta tasa no se veía desde principios de los años 70.
Lea el artículo completo en la revista...
¿ve a su alrededor menos divorcios, bodas y niÑos, pero mÁs estudiantes y opositores? no es una epidemia, sino otra consecuencia de la recesiÓn
“Los cambios de conducta afectan sobre
todo a los colectivos que mÁs sufren
la crisis. eso sÍ, el impulso de nuevos
valores es para la sociedad en su
conjunto”, dice un experto