
Presión fiscal. Estas palabras han sido repetidas hasta la saciedad en el último mes por diferentes miembros del Gobierno. Han sido su comodín para justificar la última subida de impuestos, que incluía la supresión de la deducción de los 400 euros, el aumento del IVA y una subida de tipos para las rentas más altas. El argumento ha sido el siguiente: la presión fiscal ha caído mucho en los últimos ejercicios, ha pasado del 37,2% del PIB en 2007 al 32,8% un año después, y esta tasa se sitúa entre las más bajas de Europa. En consecuencia, hay margen para elevar los tributos. Pero, ¿qué trampa esconde este razonamiento? ¿A qué se refiere realmente esta controvertida expresión?
La presión fiscal es el resultado de dividir la recaudación total (incluidas las cotizaciones a la Seguridad Social) por el Producto Interior Bruto. Una vez dicho esto, los expertos coinciden en que la presión poco tiene que ver con las subidas o bajadas de impuestos, sino que sobre todo varía por el ritmo de crecimiento de la economía y del fraude.
“Lo que ha ocurrido en 2008 es que la recaudación se ha venido abajo [descendió un 13,6% respecto al año anterior] y como disminuyó a un ritmo mayor que el PIB el coeficiente baja, pero eso no significa que se pague menos. Hay mucha demagogia en este tema”, explica Francisco de la Torre, portavoz de la Asociación Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado.
Además, los expertos alertan de que el desplome de los ingresos fiscales se debe también en gran parte al aumento del fraude en tiempos de crisis. “En teoría existe un multiplicador según el cual por cada punto que varía el PIB los ingresos cambian 1,1 puntos [si este año se prevé que la economía caiga 2,8 puntos la recaudación debería recortarse 3,08]”, explica José María Mollinedo, secretario general de los Técnicos de Hacienda.
Sin embargo, en este ejercicio se van a ingresar 73.000 millones menos que el año anterior (-42,3%) y 45.000 millones de euros por debajo de lo presupuestado (-25,5%). ¿Cómo se explica el derrumbe? “El Ejecutivo ha asegurado que unos 25.000 millones del desajuste presupuestario se explican por los 400 euros, los anticipos de devoluciones tributarias, el aplazamiento del IVA... Pero los 20.000 millones restantes sólo se pueden explicar por el aumento de la economía sumergida [podría situarse este año en el 23,1% del PIB]”, añade Mollinedo.
De cualquier forma, es cierto que en los últimos años la presión fiscal de España ha estado alineada con la media europea y de la OCDE. Sin embargo, también hay que resaltar que a los españoles les ha costado más sudor pagar a Hacienda. “No es lo mismo que un alemán (con una renta per cápita de 29.500 euros) soporte una presión fiscal del 36,2% en 2007 a que un español (con 23.500 euros) sufra una del 37,2%. Al alemán, además de que sufre menos impuestos, le queda mucha más renta”, explica De la Torre. Como se ve, la presión fiscal y el esfuerzo fiscal distan mucho de ser sinónimos.
El esfuerzo fiscal compara de una forma más tangible cómo sufren en cada país los bolsillos de los ciudadanos a consecuencia de los impuestos, pero su cálculo suscita bastante controversia. Guillem Casasnovas, catedrático de Hacienda de la Universidad Pompeu y Fabra, defiende que “para poder evaluar el esfuerzo fiscal habría que estudiarlo tasa por tasa y teniendo en cuenta la capacidad recaudatoria de cada territorio”.
La primera aproximación a este concepto es el índice Frank (1959). Se trata de un indicador sencillo (es el resultado de dividir la presión fiscal por la renta per cápita) y por ello cuenta con sus limitaciones, como ya ha apuntado Casasnovas. No obstante, dada la poca información estadística que existe en esta materia, este índice sirve para hacerse una idea de cómo impactan los impuestos a nivel individual. En este sentido, es sorprendente que en 2007 (últimos datos disponibles) los españoles se situaran entre los que más tributaron de la UE-15, sólo por detrás de Portugal e Italia (ver tabla). Un dato que tira por tierra cualquier intento de justificación de una subida fiscal.
Para De la Torre, “sería recomendable que se dijera la verdad: se suben los impuestos porque la situación es crítica. Es innegable que en 2010, cuando el alza sea efectiva, los españoles que cumplan harán un mayor esfuerzo fiscal”.
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Los expertos coinciden en que la presiÓn fiscal en espaÑa es de las mÁs bajas de europa, pero nuestro esfuerzo fiscal es mayor
SegÚn el Índice frank, los espaÑoles estamos entre los que mÁs esfuerzo realizamos para pagar nuestros impuestos, sÓlo por detrÁs de portugal e italia