
El Fondo Estatal de Inversión Local por valor de 8.000 millones de euros, un crédito extraordinario de 200 millones de euros para adelantar ejecución de obra pública prevista para 2010 y 2011, el anuncio de un plan extraordinario de infraestructuras por valor de 15.000 millones de euros... Cualquiera diría que en los últimos meses se han puesto todos los medios para que el sector de la construcción supere casi de rositas la travesía del desierto de la crisis.
Pero la venda no está siendo suficiente para cubrir una herida que daña a todos. Incluso a los grandes. Basta con echar un vistazo a los resultados de las seis grupos constructores cotizados (Acciona, ACS, FCC, Ferrovial, OHL y Sacyr Vallehermoso) correspondientes al primer semestre del año para ver cómo ha descendido la facturación del área de construcción nacional, con caídas que se mueven entre el 13% y el 18%.
Buena parte del sector está estrangulado por la situación de restricción de crédito, que les impide obtener líneas de descuento con los bancos para sobrevivir hasta que cobren las obras. Por no hablar de la caída en la actividad de edificación y, sobre todo, del daño que causa en toda la cadena los retrasos en los pagos, que en el caso de los ayuntamientos alcanzan los 400 días.
Los grandes grupos de construcción logran mantener el tipo gracias a la diversificación internacional y a la presencia en otras áreas, como servicios e industrial, que están compensando el freno en construcción nacional, que no suele representar más de una tercera parte de su facturación total. Pero la caída de la actividad en España, especialmente en el área de concesiones, ya ha empezado a poner nervioso a alguna de las grandes. “Siempre es mejor hacer una autopista en Cáceres que en Australia. En el exterior, los proyectos pueden tener mayor margen, pero porque tienen mayor riesgo”, señala un experto del sector.
El Ministerio de Fomento ha logrado mantener la inversión de su departamento en los Presupuestos de 2010 (cerca de 20.000 millones de euros), pero ha reconocido que la licitación no es ahora mismo su prioridad, sino ejecutar lo presupuestado. Efectivamente, la licitación de Fomento acumulaba entre enero y agosto una caída del 53% respecto al mismo periodo de 2008, según datos de la patronal Seopan. Y eso no es una buena noticia. “La cartera de obra de los grandes grupos de infraestructuras es uno de sus parámetros estratégicos, por tanto mantener los volúmenes de licitación es tan importante para ellas como los ritmos de ejecución. Una caída de la licitación es motivo de preocupación especialmente para los grupos pequeños y medianos, que no cuentan con un negocio internacional que compense en el medio plazo la caída del negocio local”, señala Fernando Vizoso, gerente del área de Infraestructuras y Gobierno de KPMG en España.
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la restricción del crédito, la caída de la edificación y los retrasos en los pagos están estrangulando a buena parte del sector
la menor actividad en españa afecta también a los grandes. las constructoras cotizadas rebajaron entre un 13% y un 18% las facturación en construcción nacional hasta junio