
De todas las estadísticas macroeconómicas que asedian diariamente a los medios de comunicación, en muy pocas España saca mejores notas que sus vecinos comunitarios. Una de ellas es el nivel de endeudamiento público.
En 2008, la deuda de las Administraciones del Estado representó el 39,7% del Producto Interior Bruto, frente al 61,5% de media que registró la Unión Europea. Este año, las inyecciones fiscales de los planes de choque anticrisis han disparado ese porcentaje en la mayoría de las economías desarrolladas.
La española terminará 2009 con una ratio del 53,4% del PIB, según estiman los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Frente a esta cifra, Alemania alcanzará el 73,4%, Francia, el 79,7% y la zona euro, el 77,7%, de acuerdo con los datos de la Comisión Europea.
Pese al estirón, ni España ni el resto de países, por ahora, han tenido problemas para colocar sus bonos en el mercado. Muchos inversores han recurrido a ellos como un valor refugio y los propios bancos están pidiendo dinero al Banco Central Europeo, que presta al 1% a cambio de un aval, para hacerse con ellos.
La deuda pública, con un rendimiento aproximado del 3%, les ha servido de garantía y les ha generado un margen importante. También ha beneficiado a las emisiones del Tesoro español que si hace un año nuestra prima de riesgo sobre el bono alemán se disparó, en los últimos meses ha vuelto a unos niveles moderados (ahora ronda los 60 puntos básicos, mientras que a principios de año superó los 120 puntos).
Entonces, ¿podemos sentirnos satisfechos o, al menos, tranquilos? En absoluto. Incluso hay quien habla de una crisis de la deuda: el mercado, ahíto de bonos españoles, les daría la espalda obligando a subir la rentabilidad.
Aunque en la fotografía general salgamos más favorecidos que la mayoría de nuestros socios, el decorado de fondo plantea algunas inquietudes. Por un lado, hay quien señala que el dato determinante para el inversor no es el (menor) volumen de nuestra deuda, si no la rapidez de su estirón. Según José Luis Feito, presidente de la Comisión de Economía de la patronal CEOE, “los mercados valoran especialmente la evolución del endeudamiento, y el nuestro ha experimentado un crecimiento desaforado. Así que pueden penalizarnos”.
Los PGE señalan que en 2010 será de 556.600 millones de euros, un 62,5% del PIB. Las casas de análisis hablan de cifras algo mayores. The Economist Intelligence Unit, por ejemplo, estima un 75,9%. Sólo los intereses que tiene previsto pagar el Estado por esta partida supondrán 23.200 millones, un 33% más que en 2009. “El asunto es que es una situación insostenible porque no hay visos de que se reduzca. Parece que los ingresos del Estado no van a aumentar ni se van a reducir los costes”, añade Feito. .
Lea el artículo completo en la revista...
los bonos espaÑoles inundan el mercado. y lo seguirÁn haciendo en 2010. ¿se cansarÁn los inversores de comprarlos?
segÚn algunos analistas,
la economía espaÑola acumula
un dÉficit estructural de seis
puntos del pib