
Casi 61 millones de euros han blindado la gestión de Juan Ignacio Goirigolzarri en BBVA. Tras su salida de la entidad, ha rechazado esa indemnización a cambio de recibir una pensión anual de tres millones. Pero en las últimas semanas, ya sin su blindaje de oro (autorizado por el consejo y no por la junta de accionistas), ha tenido que hacer frente a un aluvión de críticas. Partidos políticos, sindicatos y medios de comunicación han expuesto sus objeciones al cobro de esa millonaria paga en medio de una dura crisis financiera. Pero, ¿tiene sentido esa polémica?
A juicio de Jesús Vega, ex director de Recursos Humanos de Inditex y experto en gestión, el revuelo se dispara por varios factores. “En España está mal visto ganar dinero y además la imagen de la banca no pasa por su mejor momento”, explica. Sin embargo, “no hay que olvidar que BBVA no ha acudido a ningún fondo de rescate público [FROB] y, por tanto, está jugando con su dinero”, añade.
Además, el caso de Goirigolzarri no es único. En este ejercicio ha habido otros ejecutivos que han abierto sus paracaídas. José Manuel Entrecanales cobró unos 9,6 millones de euros después de 18 meses al frente de Endesa. Aunque, quien sabe si para evitar reproches, decidió donar su indemnización a una fundación. También este año, el que fuera presidente de Iberia, Fernando Conte, recibió 4,8 millones de euros cuando cesó del cargo.
Los expertos defienden que los blindajes son una práctica habitual en España desde los años 90. En 2008, concretamente, 265 altos directivos de las empresas del Ibex-35 contaban con estos contratos. Eso sí, como se aprecia en el ranking (ver página 50), no todas las empresas muestran el mismo interés por esta retribución. Entre las firmas que más protegen a sus gestores destacan Endesa (con 33 blindajes), Santander (29), BBVA (15), Banco Sabadell y Repsol (ambos con 14). Por el contrario, hay hasta ocho compañías que rehusan de ellos (Abengoa, B. Popular, Bankinter, BME, Cintra, Ferrovial, OHL y Técnicas Reunidas).
Sus utilidades. Con los contratos blindados, no sólo ganan los directivos sino también las propias empresas. De hecho, una de las principales motivaciones de estos contratos es retener el talento. A Inditex, uno de los principales distribuidores de moda del mundo, no le interesa lo más mínimo que otra compañía fiche a su consejero delegado. Por eso, Pablo Isla, recientemente nombrado el mejor gestor de 2008 por la Asociación Española de Directivos, está blindado y si prescinden de él verá premiada su labor con una indemnización de unos 4,9 millones de euros.
Por otra parte, “los altos cargos ocupan puestos de confianza, y esa confianza puede desaparecer, a veces por actuaciones ineficaces, pero en otras ocasiones por cuestiones ajenas a la gestión. Ante esas situaciones, dado que los directivos no están incluidos en el Estatuto de los Trabajadores, se pactan condiciones de protección”, explica Ricard Serlavos, profesor de Recursos Humanos de la escuela de negocios Esade.
En este sentido, uno de los escenarios más comunes que tratan de evitar los gestores es quedarse fuera y sin su particular finiquito en medio de un proceso de fusión, de adquisición o de movimientos accionariales. Sobre todo cuando su estrategia empresarial ha sido buena. Pero, ¿son excesivas las indemnizaciones?
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La indemnizaciÓn cobrada por goirigolzarri tras su salida de BBVA ha levantado un aluviÓn de crÍticas
los expertos defienden la utilidad de estos paracaÍdas de oro sobre todo para retener el talento