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ahorro o truco

8/10/09 - Beatriz Amigot / María García Mayo

La economía ya no es cosa de mentes maravillosas. Se ha convertido en parte del paisaje. Tanto, que Leopoldo Abadía, gurú emergente gracias a su explicación de la crisis ninja, ha pasado de desentrañar el mundo de las finanzas a dar consejos (publicitarios) sobre cómo echar gasolina de forma inteligente. Y algo parecido ocurre ahora con los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Esta herramienta de gestión política, por lo general bastante farragosa, está más presente que nunca en el día a día de los españoles. El objetivo principal de las cuentas 2010 es muy complicado. Por un lado, debe contribuir a la recuperación. Pero, por otro lado, tiene que frenar un galopante déficit público que, según estimaciones del propio Gobierno, este año alcanzará el 9,5% del PIB y en 2010 debería rebajarse hasta el 8,1% del PIB. Y así comenzar un giro hacia el Pacto de Estabilidad (que establece un déficit máximo del 3%) para 2012. ¿Cómo se puede cuadrar el círculo?

El primer paso del Gobierno en esta dirección fue anunciar una subida de impuestos ante el hundimiento de la recaudación. La eliminación de la deducción de los 400 euros, el aumento del IVA y la mayor presión para las rentas de capital son los principales ingredientes. Inmediatamente, varios economistas cuestionaron si éste es el mejor momento para aumentar la factura fiscal (supondrá unos 6.500 millones), ya que podía retrasar la salida de la crisis.

A juicio de Jorge Malfeito, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, el problema es que los tiempos económicos no casan con los políticos. “Se ha adelantado la subida impositiva, muy impopular, para que no coincida con la víspera de la próxima cita electoral”, explica Malfeito.

El otro principio que inspira los PGE, y que ha repetido hasta la saciedad la vicepresidenta económica, es el de “la austeridad”. Sin embargo, los datos no lo reflejan tan fielmente. El gasto consolidado previsto para 2010 asciende a 386.360,7 millones de euros, un 0,5% superior al presupuesto inicial previsto para 2009. De éste, la parte más relevante (un 85,5%) son los gastos no financieros, que también aumentan un 8,6% respecto al ejercicio anterior (más de 26.000 millones de euros). Entonces, ¿dónde están los recortes? Se encuentran, pero con matices.

Por ejemplo, es cierto que las partidas de gasto no financiero caen un 3,9% si la comparación se hace con lo que se ha llamado el Presupuesto homogéneo, que resulta de tomar en cuenta el impacto de las medidas de estímulo fiscal, las dotaciones al Servicio Público de Empleo Estatal y el nuevo sistema de financiación autonómico, entre otros.

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el ejecutivo presenta unas cuentas aparentemente austeras, sobre todo en la inversiÓn productiva, pero que disparan el endeudamiento del paÍs


a pesar de la crisis, el
gobierno no renuncia a unos presupuestos muy sociales. esta partida supone el 51,6% del total

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