
Se reconocen entre ellos, como los miembros de una secta. Cada vez es menos raro verlos, trajeados, en el AVE o en el aeropuerto, concentrados en la música que escuchan con sus cascos, pero, sobre todo, en el libro que tienen entre manos. Si se fija con más atención, verá que ese libro con tapas de cuero es una pantalla con tinta electrónica, que su dueño pasa las páginas pulsando un botón o haciendo correr una pantalla táctil. Que no se trata de un libro, sino de un libro electrónico.
De acuerdo, probablemente haya visto alguno de estos chismes en las páginas de las revistas, pero ¿cuántos ha tocado?¿Cuántas veces ha leído en su pantalla? En Actualidad Económica nos hemos impuesto la obligación de mirarlos, tocarlos, utilizarlos y buscar libros a la venta en internet con los que alimentarlos. Y también la de conocer a algunos de esos nuevos lectores.
Es el caso de José Pascua, director de ventas de Bubok, una compañía de internet volcada en la autoedición y las nuevas formas de distribución de la literatura, y dueño de un iLiad Rex Book Edition. “Leo casi todo en el e-reader desde que lo tengo, salvo novedades editoriales no disponibles en formato electrónico. Estas vacaciones he devorado doce libros y no he tenido que cargar con ellos en la maleta”, explica satisfecho.
¿Y de dónde saca el material? “Busco en internet lo que necesito. Y se puede conseguir absolutamente de todo”. No presume en balde. Basta una simple búsqueda en internet para encontrar una versión en formato PDF del último libro de la trilogía Millenium, el libro más vendido en España desde su lanzamiento. “Las editoriales están perdiendo un mercado legal impresionante”, explica el directivo.
Rafael Gallardo, director de Edición Digital en la editorial Océano y dueño de un PRS-505 de Sony, coincide con la falta de oferta, pero asegura que existen soluciones en camino. Por ahora, la lista de los libros más vendidos de la tienda de libros electrónicos de El Corte Inglés demuestra la precariedad de la oferta. Como muchos otros dueños de e-readers, Gallardo compró su lector en un viaje. Aunque cada vez más gente los adquiere a través de internet, en webs como apoloxxi.com, o incluso en las tiendas de electrónica. “Todos los posibles prejuicios que haya sobre la comparación entre el libro digital y el de papel se pasan después de un par de días de uso”, explica Gallardo.
Una de las ventajas de los lectores electrónicos es la gran duración de la batería. Como la tinta electrónica sólo gasta energía al cambiar su distribución en la pantalla, el libro puede permanecer encendido durante semanas. Además, a diferencia de lo que sucede con otras pantallas, como la del móvil, la visibilidad es buena a pleno sol, de manera que pueden usarse en la playa o la piscina. Además, la experiencia es razonablemente buena en todos los modelos. Desde el Papyre 6.1 que distribuye la española Grammata, uno de los modelos de introducción más baratos (unos 250 euros), hasta los modelos más avanzados (600 euros).
Fernando Summers, responsable de la marca de innovación del BBVA, Planta29, y de la estrategia de blogs corporativos del banco, tiene también un iLiad, pero en su caso de pantalla táctil. “El hecho de que te permita escribir sobre los propios documentos lo hace adecuado tanto para anotar sobre ellos como para usarlo como cuaderno de notas”, explica.
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con una simple bÚSQUeda un lector se puede descargar la versiÓN PDF de la saga "millenium"
El precio de los libros electrÓNIcos oscila entre 250 y 600 euros