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baja la fiebre pero el enfermo sigue grave

Agosto 2009 - Gemma Martínez (Nueva York)

Sepia, caldo de tomate, emulsión de jamón serrano al aceite de oliva, pappardelle al ragú, vieiras, bolas de carne y mozzarela. Todos estos platos, regados con vino (Pergole), integraron el menú de degustación de una cena que se celebró el 16 de julio en Nueva York, en el restaurante Barbone, situado en el barrio del East Village. ¿Los comensales? Jamie Dimon, presidente de JPMorgan (en la imagen), y Lloyd Blanfein, presidente de Goldman Sachs. Los dos ejecutivos, clientes habituales del establecimiento propiedad de Albert Ibrahimi, tenían motivos de celebración. En las 48 horas previas, habían comunicado al mercado los resultados de sus entidades durante el segundo trimestre del ejercicio, con unas ganancias superiores a las previstas, que sorprendieron positivamente a los inversores y a los analistas.

Dimon y Blankfein iniciaron la temporada de presentación de resultados de la banca americana, todavía inmersa en plena crisis del crédito, pero con síntomas que apuntan a un optimismo contenido. Las tres mayores entidades del país (Bank of America, JPMorgan y Citi) han presentado un beneficio conjunto de 10.200 millones de dólares (unos 7.200 millones de euros) en el segundo trimestre, apoyándose en la banca de inversión y en la venta de activos no estratégicos. A pesar de que las entidades todavía soportan fuertes pérdidas vinculadas a la actividad crediticia y de que continúan devaluando activos y aumentando sus reservas, todas aseguran que están empezando a detectar que los préstamos en mora y fallidos dejan de crecer y se estabilizan.

JPMorgan, el segundo banco del país por activos –por detrás de Bank of America–, y Goldman Sachs –el mayor banco de inversión reconvertido ahora en banco comercial– empiezan a emerger como los ganadores del sector. Ambas entidades acaban de liberarse de los corsés que implica tener al Gobierno como accionista, ya que han devuelto las inyecciones de capital que les había realizado el Departamento del Tesoro. Esta independencia de la Administración les está permitiendo ganar cuota de mercado a rivales como Citigroup en el área de banca de inversión, ya que las empresas prefieren trabajar con bancos que están fuera de la órbita del Gobierno. Al menos así lo cree la analista de Morningstar Jamie Peters.

JPMorgan, que ha vuelto a crecer en beneficios por primera vez desde 2007, se ha beneficiado de la bonanza de los mercados bursátiles para disparar su actividad de banca de inversión, que ha cuadruplicado su beneficio en los últimos doce meses. Esta unidad ha permitido al banco ganar 2.720 millones, un 36% más que el mismo periodo del año anterior. Goldman Sachs, por su parte, batió records de beneficios trimestrales, con unas ganancias de 3.440 millones, apoyándose en la actividad de intermediación de renta fija, divisas y materias primas. El banco dirigido por Blankfein ha participado en las colocaciones realizadas por otras entidades financieras para captar fondos propios adicionales.

“JPMorgan y Goldman están muy fuertes, porque se nutren de los ingresos de la banca de inversión y su exposición al crédito al consumo es muy pequeña. Ésa es actualmente su ventaja competitiva frente a rivales como Bank of America y Citi, mucho más centrados en el segmento de consumo”, explica Tony Plath, profesor de finanzas de la escuela de negocios Belk College, en Charlotte, donde tiene su sede Bank of America.
A pesar de su mayor dependencia del crédito al consumo, Bank of America y Citi también han podido sortear el trimestre sin grandes dificultades, principalmente por la venta de activos. El caso de Citi, que ha consolidado su vuelta a beneficios, ejemplifica esta tendencia. La entidad dirigida por Vikram Pandit, que en breve pasará a estar controlada por el Gobierno de EEUU en un 34%, vendió una parte de su división de corretaje (Smith Barney) a Morgan Stanley, operación que contribuyó a que pudiera lograr unas ganancias de 4.300 millones en el trimestre.
Los expertos, sin embargo, están convencidos de que el segundo semestre del año será mucho más duro para todo el sector, incluidos JPMorgan y Goldman Sachs, que tendrán dificultades para repetir sus cifras récord. “La situación de la banca empeorará antes de volver a mejorar y la calidad crediticia será un motivo de preocupación, sobre todo debido al crecimiento del desempleo y de los embargos hipotecarios, principalmente en California. La tendencia da miedo”, indica Plath. La evolución del mercado inmobiliario tampoco aliviará la coyuntura económica. Greg Peter, analista de Morgan Stanley, estima que los precios de la vivienda todavía caerán, un 20% hasta 2010. Este declive de los precios reducirá el dinero disponible para los estadounidenses, que todavía confían en las líneas de crédito con garantía hipotecaria para financiar sus necesidades de consumo.

Las propias entidades coinciden con estas previsiones y todas esperan que su división de tarjetas de crédito, por ejemplo, produzca pérdidas significativas en la segunda mitad del año, reflejando el deterioro de las economías familiares en EEUU. Así JPMorgan está convencido de que este segmento del negocio no será rentable hasta 2010.De momento, en el segundo semestre la división de dinero de plástico ya le ha ocasionado al segundo banco del país unos números rojos de 672 millones, frente a unas ganancias de 250 millones logradas en el mismo periodo del año pasado.

Esta coyuntura negativa se espera en otras áreas como los créditos concedidos a empresas del sector inmobiliario y a los particulares para comprar coches o pagar sus estudios, entre otros destinos.
“El gran riesgo que todavía tiene que afrontar la banca en este periodo es cómo gestionar las pérdidas que van a tener que afrontar. ¿Cuántos de sus préstamos van a ser fallidos?”, afirma Kevin Jacques, que fue economista senior del Departamento del Tesoro entre 2001 y 2005 y está especializado en instituciones financieras. Jacques, que hoy es profesor de Baldwin Wallace Collage, tampoco es demasiado optimista sobre los activos tóxicos que los bancos siguen manteniendo en sus balances y que el Departamento del Tesoro intenta comprar. “Con la economía empezando a recuperar un poco de salud, estos títulos pueden ganar valor y ser una oportunidad para los bancos, que, además, serán reacios a vender porque ello les obligaría a reconocer las pérdidas”, indica el ex economista del Tesoro, que confía en que la compra de los activos por parte del Gobierno todavía se produzca. “Pero será una iniciativa mucho más pequeña de lo que se esperaba”, afirma Jacques.
Las perspectivas tampoco son mucho más alentadoras para la banca mediana y pequeña de EEUU, más vinculada al crédito al consumo y con menor actividad de banca de inversión. Los expertos consideran que este segmento de la industria financiera tardará más en recuperarse, sobre todo si el desempleo continúa su carrera alcista y alcanza el 11%, tal y como teme ya un sector de los economistas. Estas entidades todavía están teniendo que realizar fuertes devaluaciones de activos, operación que ya ha lastrado las cuentas del segundo trimestre de bancos regionales como First Horizon National Corp, Marshall Ilsley y Webster Financial Corp. De momento, el único de este grupo que ha logrado obtener beneficios es BB&T, el décimo banco del país, que ha ganado 121 millones en el segundo trimestre.

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