
YPF, la filial argentina de Repsol, le han salido muchos novios últimamente. Se trata de candidatos con dinero y procedentes de la China sedienta de materias primas. En concreto, según ha trascendido, dos compañías del gigante asiático, China Nacional Petroleum Corporation (CNPC) y Sinopec, estudian lanzar una oferta de 17.000 millones de dólares (12.250 millones de euros) por el 100% de YPF, lo que supondría una prima del 13% respecto a la valoración de 15.000 millones de dólares que la petrolera española hizo al vender el 15% a Enrique Eskenazi en 2008.
La posible venta de la filial, o un paquete accionarial, supondría un paso adelante en la estrategia que el grupo español lleva preparando desde hace dos años: que Argentina suponga un peso menor dentro del grupo, ya que concentra el 52% de las reservas. El siguiente paso, tras la venta a Eskenazi, era sacar un 20% a cotizar, pero la caída de las bolsas desaconsejó esta opción. Ahora, con las petroleras chinas llamando a la puerta, Repsol ve otra posibilidad de lograr su objetivo.
“La reducción del peso de Argentina es buena, porque se disminuye la exposición a riesgos como subidas o congelaciones de precios”, dice Álvaro Navarro, analista de Intermoney.
Si las cifras filtradas son ciertas y el precio de venta queda sellado por el 85% de YPF, la petrolera española ingresaría 14.450 millones de dólares con unas plusvalías cercanas a los 1.700 millones (si se toman los 15.000 millones de dólares que pagó Repsol en 1997 por todo YPF). En el caso de vender el 20% que quería sacar a bolsa, la cifra ascendería a 3.400 millones de dólares, con unas plusvalías de 400 millones. En un escenario mundial donde la liquidez es un divino tesoro, es como para pensárselo dos veces.
¿Y qué haría con ese dinero? Los expertos apuntan que una parte podría ir a dividendos. No es una hipótesis descabellada. Sacyr, el principal accionista de la petrolera, con el 20% comprado a crédito, necesita liquidez como agua de mayo. Los dividendos de la petrolera pagan los intereses y uno extraordinario podría suponer una suculenta inyección que no le vendría nada mal a la constructora. “No tenemos una opinión al respecto”, contestan desde Sacyr cuando se plantea la posibilidad. En Repsol: “Nos queremos centrar en los 10 proyectos estratégicos que tenemos identificados”. El plan, que se presentó el año pasado, contempla inversiones de 32.800 millones de euros durante el periodo 2008-2012, la mitad de las cuales irán destinadas al área de exploración de hidrocarburos (upstream).
Futuro. ¿Por dónde pasa el futuro de la petrolera en su búsqueda de petróleo? Brasil es su gran esperanza. Allí explora en 24 bloques en las cuencas de Santos, Campos y Espíritu Santo. Según varios cálculos, esta zona alberga 33.000 millones de barriles, unas 36 veces las reservas probadas de Repsol. Otros analistas son más conservadores y hablan de 6.000 millones de barriles. En 2008, los tres mayores descubrimientos petroleros (Iara, Jupiter y Guará) estaban situados en esta zona brasileña. Las expectativas para estos yacimientos son máximas y Repsol se ha posicionado como la segunda petrolera, tras Petrobras, controlada por el Estado brasileño, por número de bloques concedidos.
De momento, el cava tendrá que esperar un rato más en la nevera. Los expertos apuntan a que, hasta dentro de seis o siete años, la explotación comercial no será viable. Pero los pozos empiezan a mostrar su potencial. En abril, Repsol anunciaba que el yacimiento de Piracucá, también en la zona, era comercialmente viable. No es la única. La petrolera angloholandesa Shell, que también tiene concesiones, ha comenzado a comercializar petróleo extraído de la cuenca.
Brasil está llamada a sustituir a Argentina en Repsol. Así, se centraría en una brillante promesa y dejaría de lado una empresa cuyos campos petrolíferos están en proceso de declive, lo que provoca que el crudo sea de peor calidad y su extracción resulte más onerosa. A esto habría que añadir que el Ejecutivo argentino, desde la llegada de los Kirchner en 2003, se encuentra en un proceso de argentinización de la economía. E YPF es la mayor empresa austral, lo que ha derivado en más de un encontronazo con los responsables de Repsol.
Una visión diferente a la de Lula, que ha logrado que Brasil sea de fiar, aunque matice que “lo que es bueno para Petrobrás, es bueno para Brasil”.
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Brasil es todavía una promesa. YPF aporta la mitad de las reservas de hidrocarburos de repsol