
No hay rentabilidad sin riesgo. Y con los tipos de interés en mínimos históricos, el rendimiento que puede obtener un inversor corriente es muy discreto. Nunca antes se habían visto las letras del Tesoro por debajo del 1%; y con esta remuneración, la revalorización de los fondos monetarios será inapreciable una vez descontadas las comisiones de gestión y de depósito. Las imposiciones a plazo fijo también han perdido buena parte de su atractivo los últimos meses, y los rendimientos que ofrecen apenas alcanzan el 2,5%, algo deslucido tras la rentabilidad lograda 2008.
El inversor que quiera sacar algo de partido a sus ahorros casi solo tiene un camino: la bolsa. Aunque tendrá que estar dispuesto a asumir la posibilidad del fracaso. El nivel de riesgo tolerable dependerá de su perfil y del horizonte temporal de la inversión. Si la inversión es a largo plazo no hay duda de que las mayores oportunidades se darán en el mercado de valores.
Los analistas consideran que, técnicamente, todavía no se puede decir que las bolsas se encuentran en tendencia alcista, pese a haber rebotado más de un 40% desde los mínimos del 9 de marzo. Para salir del canal bajista, el índice estadounidense S&P debería superar el nivel de 1.160 puntos (en la actualidad se sitúa en el entorno de los 940 puntos). Sin embargo, algo ha cambiado en la situación macroeconómica mundial los últimos meses. De momento, han empezado a cambiar los indicadores de sentimiento, los llamados adelantados. Son los que Bernanke denominó brotes verdes, que podrían comenzar a crecer próximamente en Estados Unidos.
Lea el reportaje completo en la revista.
No hay manera de obtener rentabilidad si no se corre un cierto riesgo
a mayor parte de los expertos cree que la bolsa atraviesa ahora por un buen momento