
No es cierto que Europa vague a la deriva. La última llamada a las urnas le ha dado un rumbo bastante definido: a la derecha. El Partido Popular Europeo (PPE) aumenta su presencia en la Eurocámara tras haber logrado el 35,7% de los votos y aventaja en 100 escaños al Partido Socialista (PS), que sigue siendo el segundo de a bordo con un 21,9%. Sin embargo, la victoria conservadora aumenta su ventaja si sumamos al PPE el nuevo grupo que forman los tories británicos, los checos de Mirek Topolanek y los polacos de los Kacynski. Esta posible alianza dejaría a la derecha europea 320 escaños de los 785 que tiene la Cámara esta legislatura. No llega a mayoría absoluta (está en 369 diputados), pero deja al PPE una posición suficientemente desahogada para imponer sus políticas, como el nombramiento de Durao Barroso al frente de la Comisión.
¿Por qué del 43% de los europeos que decidió ir a votar la mayoría optó por vestir de azul el continente? ¿Por qué gana la derecha cuando se está produciendo la mayor intervención estatal en la economía desde el New Deal?
La cómoda victoria de Nicolas Sarkozy en Francia y de Angela Merkel en Alemania, e incluso de Silvio Berlusconi en Italia, y la debacle del laborismo británico y el socialismo continental, especialmente en Francia, legitima las medidas anticrisis del eje conservador francoalemán. Parece que, con una derecha sobradamente keynesiana, la izquierda está teniendo problemas para encontrar su identidad.
“Vamos a intentar frenar las fuerzas incontroladas del mercado”, decía Martin Schultz, presidente de los socialistas europeos, la noche electoral de su derrota. Pero sólo los griegos (36%) y los malteses (55%) han confiado mayoritariamente en los socialistas para afrontar la crisis. El resto prefiere dejar “las fuerzas incontroladas del mercado” en manos de los conservadores. Hasta el propio presidente español confía en el candidato del PPE para seguir al frente de la Comisión Europea y ya ha anunciado que le dará su apoyo.
“Es la vuelta al centro derecha clásica en la historia de Europa en los momentos de crisis”, afirma Rubén Sánchez Medero, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid. ”Merkel y Sarkozy han capitalizado bien el descontento con el mercado y adoptado un discurso regulatorio e intervencionista que se aleja de otras posiciones tradicionales de la derecha”.
Sólo la autopsia que hagan las encuestas postelectorales podrán aclarar quién ha votado qué o por qué muchos se han quedado en casa. Una de las causas previsibles es el desencanto de los votantes de izquierda por la falta de un proyecto común: junto a los socialistas, a la Eurocámara aspiraban comunistas, postroskistas, poscomunistas, ecologistas y hasta los propiratería suecos. En definitiva, un paraguas lleno de goteras para la izquierda.
Sólo los ecologistas han tenido buenos resultados dentro de la izquierda.
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Es la vuelta al centro derecha clásica en la historia de Europa en los momentos de crisis”, afirma un experto
SÓlo la autopsia que hagan las encuestas postelectorales podrán aclarar quiÉn ha votado quÉ o por quÉ muchos se han quedado en casa