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el trabajo no nos hace libres

21/05/09 - María García Mayo

Los parisinos tienen el Genio de la Libertad. Una bella estatua de bronce que descansa sobre la Columna de Juillet en la mítica plaza de la Bastilla, donde se inició la Revolución Francesa en 1789. En Nueva York, el monumento que conmemora la independencia del pueblo estadounidense es aún más espectacular: la Estatua de la Libertad.

Y en España, ¿qué manifestación artística homenajea este principio básico? Lo cierto es que es difícil encontrar una respuesta unánime. Y esta circunstancia, pese a que parezca anecdótica, da muestra de la falta de espacio público y reflexión que ha ocupado este concepto a lo largo de la historia.

Si se habla de libertad económica, el debate se muestra todavía menos maduro. Prueba de ello es el resultado de los exámenes internacionales a los que ha sido sometida nuestra economía. Según el índice que elabora la Fundación Heritage y el periódico The Wall Street Journal, España ocupa el puesto número 29 de todo el mundo en apertura económica.

En cambio, es la novena potencia del planeta por tamaño del Producto Interior Bruto y la duodécima en paridad de poder de compra. El estudio, que lleva realizándose desde 1995, analiza diversos campos (comercio, fiscalidad, tamaño del sector público, derechos de propiedad...) de las economías de 183 países y mide el grado de libertad en función de decenas de indicadores como el procedimiento y los plazos necesarios para la creación de una empresa, los controles de precios, las diferencias en el tratamiento entre la inversión extranjera y la nacional, etc..

La nota que ha obtenido en la última evaluación la economía española es de 70,1 puntos sobre 100. Con esta valoración, se sitúa como número 16 en ranking europeo. Aunque España ha mejorado levemente en el último año (en 2008 obtuvo 69,1 puntos), su nivel de apertura económica mantiene ciertas “debilidades” en el ámbito fiscal, por su creciente presión, y en el tamaño del sector público debido al aumento del gasto.

Si bien, el verdadero muro con que choca la libertad económica en España es el que se ha cimentado alrededor del mercado de trabajo. “Las inflexibles regulaciones laborales obstaculizan las oportunidades de empleo y el crecimiento general de la productividad”, señala el informe. “No sólo es un inconveniente para la competitividad, sino que su gran rigidez hace que se generen muchos más parados que en otros países. Creamos nueve de cada diez parados de la Unión Europea, y eso es por algo”, explica Gregorio Izquierdo, director de Estudios del Instituto de Estudios Económicos y profesor titular de Economía Aplicada de la UNED.

Lea el reportaje completo en la revista.

espaÑa, novena potencia mundial, apenas estÁ entre los 30 paÍses mÁs abiertos del planeta. la culpa es de la rigidez laboral


el exceso de peso del sector pÚblico y la elevada presiÓn
fiscal son los otros obstÁculos para la apertura econÓmica
en espaÑa, segÚn el estudio

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