
A la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, le debe gustar Amar en tiempos revueltos, el serial de La 1 que lidera las sobremesas con una audiencia que ronda los tres millones de espectadores. Al menos es lo que trasciende en el sector audiovisual, donde sostienen que son sus cariños a La Sexta y Cuatro en estos tiempos de crisis los que motivan sus desvelos por el medio y su decisión de privar a TVE de los alrededor de 500 millones de euros que le proporciona al año la publicidad.
Desde el próximo otoño, las cadenas privadas tendrán un rival menos en el mercado publicitario. Y qué rival. Nada menos que La 1, La 2, el canal Internacional y los nuevos canales de TDT de Televisión Española, que saldrán al aire sin un sólo consejo comercial. A cambio, eso sí, las demás cadenas tendrán que contribuir a las arcas de la pública con el 3% de sus ingresos, lo que supondría unos 140 millones de euros en total. Telecinco, por ejemplo, cuyos ingresos ascendieron a 981,8 millones de euros en 2008, aportaría 29,4 millones a TVE.
Más tasas. En el sector se quejan con la boca pequeña ya que confían en repartirse el pastel publicitario que deje libre la pública en proporción a sus audiencias. Es decir, en un cálculo grosso modo, Telecinco y Antena 3 pagarán un 3%, pero se llevarán un 15% de la publicidad actual de TVE.
No es de extrañar que hayan calificado de histórico este compromiso del Gobierno que responde a su también histórica demanda de “supresión total de la publicidad en la televisión pública, sea ésta municipal, autonómica o nacional”. Y eso que desde la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (Uteca), organismo que agrupa los intereses de las cadenas privadas, recuerdan que ya “soportan muchas cargas”, en referencia a la obligación de destinar el 5% de sus ingresos a financiar el cine europeo y español y los derechos de propiedad intelectual (6%).
La medida no beneficia por igual a todos los asociados de Uteca. A los más pequeños, como Veo o Net TV, con cuotas de audiencia aún bajas, el invento puede salirles caro. No obstante, confían en captar más espectadores y más publicidad conforme avance el desarrollo de la TDT.
El Gobierno ya ha remitido a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) y al Consejo de Estado el anteproyecto de ley. Pero queda mucha batalla que librar y no sólo política, pese a las duras críticas de PP e IU a esta iniciativa. Fuera de las cadenas privadas, la nueva Ley de Financiación de la Corporación RTVE tiene pocos adeptos.
Los que dicen no. En TVE miran con recelo sus innovaciones. Además de eliminar la publicidad de sus parrillas, se prevén fuertes restricciones en los contenidos (la cadena pública sólo podrá pujar por eventos deportivos de primer orden con el 10% de su presupuesto y tendrá limitado el número de películas de cine americano de estreno). Los trabajadores temen que la medida acabe en un nuevo recorte de plantilla y el cierre de los centros territoriales.
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