Actualidad Economica
INVERSIÓN

transgÉnicos, el debate sin fin

30/04/09 - Rubén Nicolas


El pasado 14 de abril, Alemania prohibió el cultivo del maíz Mon810, cuya semilla está modificada genéticamente para resistir ciertas plagas. Se une así al grupo de cinco países (Austria, Grecia, Francia, Hungría y Luxemburgo) que impiden legalmente plantar esta simiente, aunque la Unión Europea haya autorizado su cultivo para consumo animal. En Italia y Polonia, la negativa no es expresa, pero existe una moratoria temporal.

España es la única potencia agrícola de la UE que defiende este tipo de productos. Nuestro país cultiva el 75% del maíz transgénico del Viejo Continente. ¿Se ha convertido en una excepción europea? “Si se analiza el fenómeno con visión más general, se ve que países como Estados Unidos, Canadá, China, India, Argentina o Brasil apuestan por los transgénicos. Quizás el problema no sea nuestro, sino de Francia o Alemania, que por otros motivos, que no son sanitarios, han tomado esta decisión”, argumenta Daniel Ramón, investigador del CSIC y catedrático de Tecnología de Alimentos en la Universitad de Valencia. En el mundo, cerca de 12 millones de agricultores apuestan por las semillas modificadas y la superficie cultivada supera los 120.000 millones de hectáreas desde 1996, año en que se empezó a autorizar su siembra.

La reacción de la comunidad científica alemana tras la prohibición ha sido fulminante: firmó un comunicado conjunto para protestar por la decisión y reafirmar los beneficios de la investigación biotecnológica para la alimentación. En Francia, que denegó el permiso hace meses, varios grupos de científicos han mostrado también su contrariedad.

El consenso entre los académicos y técnicos es aplastante: los transgénicos son absolutamente seguros para la salud. Incluso la Agencia Europea de Alimentación, el máximo organismo continental, mostró su asombro ante la prohibición de varios Gobiernos.  “Esto no es un debate técnico, estamos hablando de una pugna económica disfrazada de ideología”, argumenta Ramón. En su opinión, la Unión Europea paga los errores que cometió en el pasado: el abandono de la investigación biotecnológica en alimentos por presiones de los ecologistas supuso que otros países tomaran el testigo. “Ahora Europa está rezagada y algunos países utilizan las leyes para proteger a sus agricultores y blindar sus mercados ante la posible entrada de otros productores”. Un argumento que confirma el secretario de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu: “Alemania es autosuficiente con lo que planta y Francia estaría encantada de hacerse con nuevos mercados, ya que es exportador neto”, declaró tras conocer la prohibición germana.

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Alemania, austria, grecia, francia, hungrÍa y luxemburgo prohiben su cultivo. En italia y polonia existe una moratoria.


el consenso cientÍFICO es unÁnime, el peligro no es tal. los ecologistas disienten de esta afirmaciÓN.

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