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con calificaciÓn triple cero

19/03/09 - Beatriz Amigot/ María García Mayo

Tras la gran juerga de la última década, el panorama internacional está de resaca y la economía se ha pasado al triple cero. No es que el mundo se haya cambiado a la cerveza sin, sino que ha entrado en una fase de cero inflación, cero crecimiento y, para animar la actividad económica, también cero tipos de interés. Este último aspecto preocupa a los analistas, que ven cómo el poder de la política monetaria se agota con muy pocos efectos positivos en los bolsillos de los ciudadanos y en las grandes cifras macroeconómicas.

Ya son cinco los países que se mueven en la zona cero: Japón (0,1%), Estados Unidos (0-0,25%), Reino Unido (0,5%), Canadá (0,5%) y Suiza (0-1%). La Unión Europea, aunque con cierta distancia, también se suma a la tendencia bajista. El pasado 5 de marzo, el Banco Central Europeo (BCE) redujo los tipos de interés medio punto porcentual, hasta el 1,5%, la cota más reducida de la historia. Las previsiones para este año es que el precio del dinero en Europa siga cayendo. “Se recortará otro medio punto en abril y otro tanto antes del verano, situándose en el 0,5%”, pronostica José Luis Martínez, estratega del banco Citigroup en España. Llegado ese momento, al BCEtan sólo le quedarán unas décimas en la recámara para afrontar una recesión histórica. La cuestión es: ¿Por qué después de emplear la artillería monetaria el crédito no termina de fluir?

Para Jorge Malfeito, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, “el principal escollo es que, a medida que bajan los tipos de interés, suben las primas de riesgo, por lo que el alivio final para los bancos, las empresas y las familias es prácticamente nulo”. A esto se añade también que las entidades financieras están manteniendo un férreo control del riesgo y han cerrado el grifo del crédito a muchos cuya solvencia podría generar algún tipo de duda.

Tampoco quienes ya tenían una hipoteca se están beneficiando de la situación. En España, por ejemplo, la mayoría de estos préstamos cuenta con una cláusula que limita el recorte del euríbor hasta el 2,25% más el diferencial (por lo que muchas familias siguen pagando entre un 2,5% y un 2,8% de intereses).
Además de los insuficientes efectos, la política monetaria de tipo cero provoca otros riesgos. Por un lado, haber desarrollado esta estrategia en medio del excepcional momento que atraviesa la economía mundial “significa perder una herramienta realmente útil para impulsar la demanda cuando ésta se despierte”, opina Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada. Y estas medidas podrían esconder lo que Keynes denominó trampa de liquidez: los rendimientos son tan bajos o inexistentes que los ciudadanos prefieren mantener sus recursos en efectivo. Por su parte, las entidades financieras pierden incentivos para prestarse y toda la liquidez que se inyecta se la llevan a letras del Tesoro o la depositan en el propio banco central.

Finalmente, el abaratamiento del crédito puede animar a los Estados a gastar más en sus planes de salvamento, suponiendo así fuertes repuntes en sus déficit públicos. Uno de los casos más alarmantes es el de Irlanda, que podría alcanzar un 11% de déficit este año. Ese desequilibrio presupuestario puede suponer un gran lastre para salir de la crisis.

Pese a estos temores, los expertos creen que la aproximación a cero del precio oficial del dinero en EEUU y en otros países no hace más que presionar al BCE para nuevos recortes. Con los tipos tan bajos en EEUU, el dólar se deprecia frente al euro, lo que perjudica las exportaciones comunitarias, así que Trichet (por mucho que le pese), no tiene muchas alternativas. ¿O sí?


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emulando la estrategia de JapÓn, EEUU, Suiza, Canada y reino unido, el BCE coloca los tipos en un mÍnimo histÓrico (1,5%)


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