
La crisis se deja notar ya en las cuentas de las empresas y lo hace con toda crudeza. Tras varios años apuntándose resultados históricos, el negocio de las compañías cotizadas se han desplomado, sin ningún tipo de paliativos, en el último trimestre de 2008.
El beneficio neto conjunto de las empresas del mercado continuo cayó un 92,8% entre octubre y diciembre, alcanzando sólo 897 millones de euros, frente a los 12.500 millones del mismo periodo del ejercicio pasado. Un total de 33 compañías pasaron de ganancias a números rojos en los tres últimos meses del año.
Se hace ya imposible recurrir a eufemismos. Las cuentas de nuestras empresas no reflejan una mera desaceleración. Los últimos tres meses han sido los del frenazo. La ralentización ya vino antes, con caídas de las ganancias del 13,5% en el tercer trimestre y del 6,2% en el segundo, frente al incremento del 8,7% que registró el beneficio entre enero y marzo.
El resultado bruto de explotación (ebitda), que muestra con mayor precisión la marcha del negocio de las empresas, al no contabilizar extraordinarios ni resultados financieros, refleja con igual contundencia los efectos de la crisis: cae un 54%, hasta los 8.949 millones.
El lastre del ladrillo. No hay sorpresas. El mayor golpe se lo han llevado las inmobiliarias. El hundimiento de las ventas y del valor de mercado de sus activos ha convertido a las firmas cotizadas del sector del ladrillo en las principales responsables del hundimiento del beneficio total.
Todas las inmobiliarias del parqué han tenido que realizar grandes provisiones debido a la depreciación de sus activos y de sus participaciones financieras. La peor parte se la han llevado Colonial (2.372 millones en provisiones), Martinsa (2.264 millones) y Metrovacesa (780 millones). Y eso les ha convertido en los farolillos rojos del parqué con pérdidas estratosféricas. Martinsa, en concurso de acreedores, encabeza el ránking de los números rojos con unas pérdidas de 2.240 millones.
Los gigantes siguen siendo los que más aportan a la cuenta global, aunque cada vez menos. Los que más ganan, y con diferencia, son Telefónica, Santander y BBVA. Sin embargo, los dos grandes de la banca han visto caer con fuerza su beneficio trimestral. Buena parte del sector financiero ha acabado el ejercicio con un aumento del beneficio recurrente (sin ingresos ni beneficios extraordinarios), pero la fuerte dotación de provisiones para insolvencias ha mermado el beneficio neto.
El imparable aumento de la morosidad y las expectativas de que 2009 sea aún peor han aconsejado prudencia.
El sector de la energía, el que más ha tirado del carro en anteriores trimestres, también pierde fuelle. Las petroleras Repsol YPF y Cepsa registraron pérdidas entre octubre y diciembre por el desplome del precio del crudo y por el consiguiente desfase en el valor de sus inventarios. Las eléctricas Iberdrola y Endesa aún ganan, pero mucho menos por la caída de la demanda. Tan sólo Gas Natural y Fenosa (compradora y comprada) aguantan, con modestia, el tipo.
Cuando los ingresos caen (un 2% en conjunto), hacer frente a las deudas resulta más costoso. Pero en plena crisis de liquidez, con las consiguientes dificultades para renegociar créditos, la deuda de las empresas pesa como una losa.
La que peor lo puede pasar es Sacyr Vallehermoso cuya deuda neta asciende a 14.689 millones de euros y supone 72 veces su ebitda. Otras firmas con fuerte endeudamiento son SOS Cuétara (con una deuda de 61 veces su ebitda), Jazztel, Realia, Parquesol, BME, La Seda de Barcelona y Cintra (todas ellas con ratio deuda/ebitda superior a 15).
el ‘crash’
inmobiliario y las
provisiones de
la banca tumban
los resultados
el beneficio neto de las cotizadas cayÓ un 92,8% en el Último trimestre de 2008 respecto al mismo periodo del aÑo anterior