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EL REGRESO DEL ÁTOMO

12/03/09 - Rubén Nicolás

¿Gira Europa hacia el átomo? En el último mes, la energía nuclear ha vuelto a la palestra. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, firmaron la semana pasada un preacuerdo para fomentar la energía atómica en Italia. El país transalpino, que había renunciado a ella en 1987 por vía de un referéndum, ha puesto los cimientos para la construcción de centrales en su territorio. El acuerdo debe ser aprobado por el Congreso italiano, un obstáculo que no parece insuperable para Berlusconi. Reino Unido también se une al club con la renovación de su parque atómico. ¿En qué posición queda España?

En Reino Unido, el Gobierno laborista ha emprendido un nuevo plan de centrales nucleares. La francesa EDF, los alemanes de E.ON y RWE, y la alianza de la española Iberdrola con los galos de GDF-Suez y los británicos de Scottish and Southern Energy están pagando para construir las plantas.

Este viraje no tiene propiedad extranjera. Felipe González, ex presidente del Gobierno y miembro español del grupo de reflexión sobre el futuro de la Unión Europea, ha manifestado la necesidad de celebrar un debate abierto sobre la energía nuclear. No es la primera vez que lo hace y, en su caso, supone un giro de 180 grados. González fue el responsable del cierre de cinco centrales nucleares españolas en 1983, en diferentes estados de construcción.

En parte por la oposición popular, en otra parte, muy destacada, por los problemas causados por el sabotaje de ETAsobre la central de Lemóniz y “también para salvar de la quiebra a las eléctricas que habían acometido estas inversiones”, dice Marcel Coderch, miembro del Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible de la Generalitat de Cataluña.

“Los altos tipos de interés y el endeudamiento en dólares en aquella época habían puesto en peligro todo el sistema energético”, añade. Las inversiones nucleares se habían convertido en un pozo sin fondo y González decidió cortar por lo sano. A cambio del cierre, las eléctricas solicitaron al Ejecutivo una compensación. Esa deuda, conocida como moratoria nuclear, ha costado al país 729.000 millones de pesetas de las de entonces (4.300 millones de euros). Una carga que se lleva arrastrando en el recibo de la luz desde 1983 hasta 2008 (y que se ampliará a 2020). Casualmente, esos 25 años es el tiempo que tarda en amortizarse una central atómica.

Pero el regreso de la energía de fisión es un hecho notorio en todos los países importantes excepto el nuestro. ¿Se quedará España fuera de un tren que Europa retoma y que el mundo contempla sin prejuicios? En la actualidad hay más de 436 reactores funcionando y 44 centrales en construcción. En España, operan ocho reactores que suministran el 18% de la electricidad que se consume al año.

Aunque González pida debate, éste existe entre las bambalinas y abiertamente en los medios de comunicación. Los grupos de presión llevan desde hace tres años aportando argumentos. Por un lado, el Foro Nuclear, el lobby de la industria; también la patronal CEOE o los propios sindicatos han tomado posiciones. Unos ven el negocio que supone: una central tiene una vida de 40 años, se amortiza en 25 y genera energía 8.000 horas al año, cuatro veces más que cualquier parque eólico. Otros aducen la necesidad de mantener la competitividad de la gran industria española, consumidora voraz de energía.

El coste de generación nuclear es el más barato, según la industria nuclear. Un estudio de 2006 elaborado para la construcción de la central finlandesa de Olkiluoto-3 apunta que el megavatio hora nuclear puede rondar los 25 euros frente a los 50 euros del carbón o los 52 del gas natural.

En el bando de enfrente, los ecologistas y otros expertos advierten sobre los peligros de este tipo de centrales, la toxicidad de los residuos y el alto coste que supone un programa nuclear frente a otras alternativas como las energías renovables. En especial, los críticos inciden en el coste financiero, un factor que puede encarecer sustancialmente una nueva planta si suben los tipos de interés, ya que el 58% del gasto de construcción es de capital.

¿Por qué se ha vuelto a poner de moda hablar de la energía nuclear? La respuesta es sencilla. Antes de 2025, y si nada cambia, habría que desmantelar más de la mitad del parque mundial porque finaliza su periodo de funcionamiento. Dado que la construcción de una planta dura diez años, si llega esa fecha sin tomar una decisión esto supondría un golpe muy duro para el sector. La apuesta, aunque no se haga inmediatamente, tiene que estar clara: ¿se opta o no por la energía de fisión?

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Reino Unido, Finlandia, Suecia y ahora Italia viran hacia la energÍa nuclear

El 18% de la electricidad que se consumiÓ en EspaÑa procedió de la energÍa atÓmica. Se trata de una generación constante y barata

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