
Dicen que enero suele marcar tendencia en el mundillo bursátil, y este ejercicio ha arrancado con unas cifras nada alentadoras para el mercado español. La contratación de acciones cayó en el mes un 63,5% y venía de bajar un 25% el año pasado. El sector financiero –la mayoría de los brokers trabajan para bancos y cajas de ahorros– lo ha sufrido en sus carnes. Banco Sabadell vio caer el año pasado un 10,4% las comisiones de servicios, entre ellas las que se cobran por intermediar en la compraventa de acciones. La Caixa encajó un descenso similar (10,3%). De momento, la crisis financiera ha arrancado a la bolsa española 338.000 millones de euros de capitalización (hasta diciembre), el 32% del PIB nacional.
Para complicar más el panorama, Bolsas y Mercados Españoles (BME), la empresa que gestiona este mercado, está aprendiendo a convivir con las plataformas alternativas de negociación lanzadas por la banca de inversión. Unos competidores que han entrado de lleno en un territorio que siempre ha sido monopolio de las bolsas. Ya han arañado una cuota del 5%-10% en aquellos mercados europeos en los que operan desde hace meses.
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La caída de la contratación podría hacer retroceder el mercado español al nivel de 2004