
En 1986, la entrada de España en la Comunidad Europea trajo entre otras cosas el Impuesto del Valor Añadido (IVA). Entonces la pareja humorística Martes y Trece pregonaba en uno de sus famosos sketch ¡Viva el IVA! Hoy, 23 años después y en medio de una profunda recesión, las miradas vuelven a centrarse en este impuesto, pero los ánimos han cambiado.
Este tributo está directamente ligado al consumo. Por ello, el parón de la demanda (0,1% en el tercer trimestre) ha mermado profundamente su capacidad recaudatoria. Los ingresos obtenidos por las arcas públicas en concepto de IVA cayeron un 15,2% en los once primeros meses de 2008. Este descenso, junto al protagonizado por otros impuestos, han contribuido a engordar el déficit público, que en noviembre se situaba ya en 14.060 millones de euros (un 1,28% del PIB). Con estos datos como telón de fondo, cabe preguntarse qué margen hay para reformar este impuesto.
Teóricamente, el Gobierno tiene un amplio espectro para subir el IVA (hay países como Dinamarca con una tasa del 25%) y no tanto para reducirlo, porque Bruselas ha marcado el límite en el 15% en el régimen general; en España sólo está un punto por encima. De momento, la última reforma, que entró en vigor el pasado 1 de enero, no se centraba en subir o bajar las tasas fiscales, sino en el procedimiento para liquidarlas.
En el sistema tributario español las empresas actúan como recaudadoras y deben pagar el IVA a Hacienda en cuanto emiten la factura. Esto supone que si el cobro no se produce de manera inmediata, como sucede habitualmente, las empresas tienen que adelantar el dinero. Luego, cuando se liquidan las cuentas, si la empresa ha pagado más de lo que ha repercutido a los clientes, el Estado devuelve la diferencia. Este ajuste contable antes se hacía anualmente, pero tras la reforma las compañías que lo deseen pueden realizarlo cada mes, para contar cuanto antes con su dinero. Pero esta modificación resulta escasa para muchos expertos y agentes sociales. De hecho, en las últimas semanas las propuestas alrededor de este tributo se han multiplicado.
Aplazamiento. La patronal madrileña CEIM reclama que se aplace urgentemente nueve meses el pago del IVAa todas las sociedades. Según los cálculos de la patronal, con esta fórmula la liquidez de las empresas puede aumentar hasta un 10%. Ajuicio de Juan Carlos López Hermoso, presidente de la Asociación de Asesores Fiscales, “no sería difícil poner en marcha esta medida y resultaría muy práctica, porque supone una inyección de dinero. Además, aunque resulte una merma en la recaudación del Estado, éste tampoco tendrá que gastarse los recursos en financiar más desempleo”. Otros expertos no lo tienen tan claro. Para Ángel Laborda, director de Coyuntura de Funcas, “no hay que generalizar ese aplazamiento, ahora exclusivo para quienes demuestran dificultades, porque puede causar un agujero fiscal importante. Ese dinero aplazado es posible que resulte en muchos casos irrecuperable, porque habrá empresas que se queden en el camino. Es mejor buscar otras fórmulas para dar aire a las compañías”.
Facturas cobradas. El presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro, plantea la posibilidad de que las empresas paguen el IVAde las facturas cobradas y no de las emitidas. De esta forma, las compañías no tendrían que adelantar dinero en una situación en la que el riesgo de morosidad es muy elevado. Se trata de una reclamación histórica que resurge cada vez que hay problemas económicos. Los expertos coinciden en que su puesta en práctica es poco factible porque conllevaría una revolución en el impuesto, modificando su naturaleza para que pasase a regirse por un sistema de caja, algo a lo que Hacienda parece poco dispuesta. Este método se utiliza, por ejemplo, en Francia para el IVAde las prestaciones de servicios y el de las operaciones inmobiliarias.
Así que, de momento, habrá que centrar los esfuerzos en agilizar la devolución por parte de Hacienda de los impagados (actualmente deben haber transcurrido dos años desde el devengo de la operación para recuperar el IVA).
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Las posibles reformas de este impuesto indirecto se debaten entre la bÚsqueda de la liquidez para las empresas y el incentivo al consumo de los ciudadanos
las cÁmaras de comercio plantean que las empresas paguen el iva de las
facturas cobradas y no por las emitidas
la recaudaciÓn por IVA cayÓ un 15,2% en los once primeros meses de 2008 respecto al mismo periodo del año anterior. Esta disminuciÓn en los ingresos dificulta la posibilidad de llevar a cabo grandes recortes en este impuesto