
El presidente deSacyr Vallehermoso, Luis del Rivero, ha logrado salir más o menos indemne de un eslalon financiero en el que ha esquivado banderines como la salida de la constructora francesa Eiffage y la venta de la filial de autopistas Itínere. Pero, en las últimas semanas, su juego de cintura ha entrado en una fase contrarreloj a tres bandas vital para el futuro de la compañía.
Para Sacyr, que afronta en 2009 pagos de deuda de alrededor de 2.000 millones de euros, resulta prioritario cerrar lo antes posible la operación de venta de Itínere a Citi, lo que le permitirá reducir su endeudamiento de los 18.500 millones actuales a unos 12.500 millones y obtener casi 3.000 millones de liquidez, tan necesaria en los tiempos de sequía que corren.
Un segundo frente es la búsqueda de un comprador que pague un buen precio por el 20% de Repsol. Y todo ello al tiempo que negocia con los bancos acreedores un cambio en el sistema de avales del crédito de 5.175 millones de euros tomado en diciembre de 2006 para comprar el paquete en la petrolera. Sacyr no quiere (o no puede) seguir pasando por el aro.
Hasta ahora, el dividendo de Repsol (548 millones en dos años) ha permitido a la constructora ir pagando los intereses del crédito. Pero Sacyr necesita eliminar la espada de Damocles que supone tener que aportar nuevos avales si la cotización de Repsol baja de los 14 euros durante tres días. Éste es el precio a partir del cual el valor de las garantías entregadas hasta ahora por Sacyr dejarían de ser suficientes para compensar la deuda asociada a Repsol.
Este margin call o cobertura de margen de garantía es habitual en los créditos en los que el comprador pone como aval las acciones adquiridas. El deudor debe ir aportando garantías si el precio cae hasta un punto en el que se deja de cumplir la ratio financiera que relaciona precio de la acción y endeudamiento que exigen los bancos para garantizar el crédito.
Los títulos de Repsol por los que Sacyr pagó una media de 26,7 euros hoy valen en torno a 14 euros. Es decir, la deuda de 5.175 millones está respaldada por acciones que sólo valen 3.370 millones.
En enero de 2008, Sacyr ya tuvo que empeñar el 21% de su filial inmobiliaria Testa después de que la cotización de Repsol sobrepasara el primer listón: 21,8 euros. Y ha ido poniendo y recuperando nuevas garantías en función de la cotización.
Si la petrolera perdiera el nuevo límite (en torno a 14 euros) y Sacyr no aportara nuevos avales, la banca podría quedarse con su 20% de Repsol. Pero eso supondría anotarse incómodas minusvalías. Y a esa esperanza se aferra Sacyr: mientras haya posibilidades de vender Repsol, la banca podría mantenerse a la espera.
Es difícil saber la posibilidad de éxito de la cruzada emprendida por Del Rivero. Los antecedentes de casos similares no son alentadores. Tanto en Colonial como en Metrovacesa, la banca se quedó con las acciones pignoradas por Luis Portillo y Román Sanahuja, respectivamente. Acciona, que también negocia desde hace meses con la banca la eliminación del margin call sobre Endesa (que, según la compañía, ronda los 23 euros), no ha llegado aún a un acuerdo.
Y eso que la constructora tiene una posición negociadora mucho mejor que la de Sacyr: la opción de venta del 25% de Endesa a la eléctrica italiana Enel a 41 euros prácticamente garantiza a los bancos una solución airosa.
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Repsol roza la cotizaciÓn que obligaría a la constructora a aportar nuevos avales a la banca. la duda es si aÚn quedan joyas que hipotecar
SACYR VALLEHERMOSO, PRESIDIDA POR LUIS DEL RIVERO, ASEGURA QUE LA NEGOCIACIÓN PARA LA VENTA DEL 20% DE REPSOL SIGUE ABIERTA