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"AL gobierno le falta un plan para salir de la crisis"

29/01/09 - Beatriz Amigot

PREGUNTA. ¿Es la situación económica tan grave como parece?
RESPUESTA. La recesión internacional está siendo mucho más profunda y compleja de lo que todo el mundo esperaba. Además, la crisis española, que va en paralelo, también tiene elementos propios preocupantes. Lo que más me inquieta es la falta de competitividad de las empresas españolas, que queda evidenciada en un déficit por cuenta corriente que supone el 10% del PIB y es el más alto del mundo. Este tema ha pasado inadvertido porque en un mundo con exceso de liquidez financiarlo no era problemático, pero ahora es diferente. Va a ser mucho más caro y resulta insostenible. Tenemos que actuar para cambiar el signo de la balanza y eso requiere acciones de impulso de la competitividad que ahora no se están abordando. 2009 va a ser un año duro, pero si no se hacen reformas 2010 lo será más.

P. ¿No está conforme con la estrategia del Gobierno?
R. La política a corto plazo, aunque quizá haya llegado un poco tarde, ha sido positiva. Se ha apostado por el gasto público para levantar la demanda y que el Estado genere empleos. Ahí se enmarca, por ejemplo, el programa de obra pública de los ayuntamientos. Pero eso es temporal. Hay que hacer otra política a largo plazo para que, conforme se salga de la recesión, las empresas sean más competitivas, generen trabajo de calidad y se alcance un mercado laboral más flexible y a la vez seguro. De momento, al Gobierno le falta ese plan estructural para salir de la crisis.

P.¿Cuáles son sus recetas para mejorar la competitividad?
R. Una de las cuestiones más importantes es la reforma del mercado laboral. No estoy hablando del coste del despido, me preocupa más el coste del empleo. No propongo bajar los salarios, sino cambiar el sistema de financiación de la protección social. Hay que rebajar las cotizaciones sociales y sustituirlas por un incremento del IVA. Así se favorece de manera inmediata la competitividad de las empresas, porque el sistema de protección social pasa de ser pagado por las empresas que producen en España a ser financiado por los que venden aquí.

P. Desde Bruselas se apunta una tasa de desempleo del 19% para este año. ¿Va a ser tan dramática la evolución del mercado de trabajo?
R. Un tercio de los trabajadores tiene un contrato eventual. Ése es el origen de la destrucción de empleo tan rápida que se produce en España. Cuando se desata una crisis, los empresarios no renuevan y se produce un desempleo sin coste. Es evidente que ese modelo no funciona. Además, si no hay trabajo estable no puede haber empleo de calidad para desarrollar empresas de nivel tecnológico alto y cambiar el modelo productivo.

P. ¿Y qué se puede hacer?
R. Hay que impulsar el mercado de trabajo de una manera más flexible y al mismo tiempo que integre de una forma más segura a sus miembros. Pero eso no es nuestro papel. Son los sindicatos y la patronal, con el impulso del Gobierno, los que tienen que buscar modelos más operativos que defiendan, inclusivo con mayor justicia, los derechos de los trabajadores.

P. En esta batalla por mantener el empleo, ¿qué le parece la actitud de los agentes sociales?
R. Los sindicatos tienen que huir a toda costa de convertirse en los defensores de los funcionarios y de los trabajadores de las grandes empresas, porque eso es lo fácil. Deben enfrentarse a una realidad cambiante en la cual la defensa de los trabajadores, la mayoría contratados por pymes, requiere a veces aceptar determinados sacrificios. Todavía no se está planteando, pero podrían llegar reducciones salariales. No es una medida general, pero en algunos casos quizá sea la única solución para salvar la empresa y los puestos de trabajo.

P. ¿Es factible mantener el diálogo social?
R. Ha funcionado muy bien, pero la crisis lo está poniendo en cuestión. Ahora mismo no se puede subordinar todo a la paz social. Hay acciones imprescindibles que se deben hacer con paz o sin ella, para que las empresas y por lo tanto el empleo puedan sobrevivir. Quizá haya que pactar medidas temporales. O renunciar a derechos alcanzado, durante uno o dos años. Lo que no se puede permitir es que, por ejemplo, los sindicatos de Navantia pidan un aumento salarial del 10%, cuando es una empresa que la mantenemos con pérdidas el resto de los españoles. Es un escándalo. Esos sindicatos han perdido la conciencia de su papel.

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el presidente del consejo superior de las cÁmaras de comercio cree prioritario el mantenimiento del empleo, que exigirÁ sacrificios


"no se puede
subordinar todo a
la paz social. Hay
acciones que se
deben acometer
con paz o sin ella
PARA QUE LAS
EMPRESAS Y EL
EMPLEO SOBREVIVAN”

“respecto a la
financiaciÓn
autonÓmica, el
gran debate es
si el fondo de
solidaridad
interregional
tiene que durar
eternamente”

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