
“Seremos fuertes si actuamos unidos, si lo hacemos con sentido de país”. Lo dijo el president Montilla en su mensaje de fin de año. Lo dijo entonces y orienta siempre su acción de gobierno a cumplirlo. Lo mismo negociando la nueva financiación autonómica, que tratando de ampliar su marco competencial; lo mismo extendiendo cultura y lengua y ganando presencia internacional con su red de embajadas, que intentando reforzar el entramado empresarial propiamente catalán. Todo por hacer país. Este apego al terruño se ha trasladado ahora a los cielos. José Montilla ha dado un paso al frente para hacer realidad el viejo afán de que el país tenga su propia aerolínea de bandera (la senyera, en este caso).
Catalana d’Iniciatives (firma de capital riesgo participada en un 27% por Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona) y el Consorcio Turismo de Barcelona (integrado por el Consistorio y la Cámara de Comercio) sellaron en diciembre un principio de acuerdo con el grupo escandinavo SAS para comprar Spanair. La casa por el tejado: primero el apretón de manos y luego negociar los términos del acuerdo.
Por el momento, lo único pactado es que SAS, hoy propietaria del 100% del capital de Spanair, se quede como socio industrial con una paquete del 20% y que Catalana d’Iniciatives y Turismo de Barcelona (encabezado por Joan Gaspart, presidente del grupo Husa y promotor de la operación) controlen otro 25%. ¿Quién se quedará con el 55% aún por colocar? Ésa es la gran incógnita, y a la postre el gran escollo. El reloj corre en contra: el principio de acuerdo fija el 31 de enero como límite para cerrar el pacto.
el problema de la deuda. “La fusión de Spanair con otra aerolínea podría generar sinergias, pero la compra sólo por socios financieros no aporta gran cosa al negocio”, continúa el analista. “En condiciones normales, les sería difícil encontrar financiación”. No es el caso. El Institut Català de Finances, dependiente de la Generalitat, y La Caixa se han comprometido a sufragar parte de la operación.
La compra se cerrará por un precio simbólico de un euro. Pero los nuevos accionistas deberían acudir a una ampliación de capital de en torno a 100 millones de euros que servirá para inyectar fondos a la compañía y buscar créditos bancarios por otros 200 millones para dar continuidad al proyecto. En medio del camino, ha aparecido otro obstáculo. Spanair acumula una deuda con su matriz SAS de en torno a 500 millones de euros. El grupo escandinavo, en principio, se mostró dispuesto a condonar la deuda, pero ahora pretende que los nuevos socios asuman parte de la misma. Y eso puede hacer desistir a alguno de los supuestos interesados.
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La generalitat busca capital catalÁn para comprar spanair y crear su gran aerolÍnea 'nacional'
una eventual spanair catalana, en realidad, no competirÁ con iberia. sÓlo serÁ el instrumento con el que el prat rivalizarÁ con barajas