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La crisis oscurece aún más el debate sobre el modelo de financiación de las regiones. ¿habrá acuerdo para 2009?
En los últimos días se han multiplicado los homenajes a la Constitución, que acaba de cumplir treinta años. Casi ningún testigo de la época se ha resistido a rememorar las anécdotas más jugosas sobre las complicadas negociaciones que entrañó su elaboración. En lo que coinciden los padres de la Carta Magna es en la dificultad que supuso el acuerdo sobre la organización territorial. Entonces, recordaba uno de los políticos de la época, “era el asunto sobre el que menos consenso se encontró”. No es de extrañar que, tras tres décadas, persistan las diferencias. El melón de la financiación de las comunidades autónomas se abrió con la legislatura y, a pesar de que el propósito de todos era cerrarlo en agosto (la fecha que fijaba el Estatuto catalán como límite para pactar el nuevo sistema), parece que tardará todavía un poco. El modelo vigente tiene su origen en 2001 y se calcula a partir de las necesidades de gasto de cada región para que sus ciudadanos disfruten de los mismos servicios en sanidad, educación o justicia. A partir de ahí, se evalúa qué capacidad tiene cada región para financiar ese gasto. Si se produce un déficit, se usa una herramienta de nivelación (fondo de suficiencia), al que las zonas más ricas aportan dinero. El problema es que, tras aplicar ese mecanismo, los recursos por habitante de algunas comunidades con menos ingresos tributarios superan los de las más ricas (Madrid, Cataluña o Baleares)... |