Actualidad Económica
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50 aÑos de buenas ideas

8/05/08 - Clarisa Sekulits

Puede que el profesor Bacterio, el entrañable científico barbudo creado por el dibujante Ibáñez, sea uno de los inventores españoles más conocidos de los últimos cincuenta años.
En España, hace falta usar la ficción para ver nacer un personaje que se acerque a un un Steve Jobs, fundador de Apple. Las grandes ideas aparecidas en nuestro país durante las últimas cinco décadas no curarán enfermedades ni supondrán una revolución tecnológica. La imaginación y la creatividad de los españoles es más proclive a crear inventos que hagan la vida más fácil o que ayuden a disfrutarla. Quizá aquellos que dicen que la ley del mínimo esfuerzo es un deporte nacional en España no anden desencaminados.
Que resulta incómodo fregar el suelo con una bayeta... pues se le pone un palo y, ¡eureka!, nació la fregona. Que comerse un caramelo pringa las manos... pues se le pone otro palo y ya tenemos el Chupa Chups.
Visto así parece sencillo. Pero esta sencillez ha superado el tiempo y las fronteras: los suelos de los cinco continentes se friegan con la fregona creada por Manuel Jalón, y en 2007 se vendieron 54.000 millones del caramelo con palo, Chupa Chups, que inventó el catalán Enric Bernat.
Hay otro tipo de innovaciones que dejarían boquiabiertos a muchos abuelos que apenas conocieron la pujante España democrática. Muchos de ellos pondrían el grito en el cielo si se enteraran que un restaurante cobra más de 200 euros -si supieran que es un euro– por cubierto, precio que se paga por una velada en los restaurantes más exclusivos de España. Se escandalizarían aún más al ver el tamaño de las raciones de la nueva cocina española, esa que entronizó la portada con Ferrán Adrià que publicó el suplemento dominical de The New York Times en 2003.
Pero también se sorprenderían al encender la televisión y encontrar más de dos canales, fruto de la liberalización del sector de 1990, o al salir a la calle y ver el nuevo aspecto de ciudades como Madrid y Barcelona –una creciendo al norte, otra mirando al mar–, rodeadas por centros comerciales que le comen terreno a los mercadillos de toda la vida y unidas por trenes de alta velocidad.
España ha crecido y se ha modernizado. El PIBha pasado de los 13 millones de euros en 1958 a superar el billón de euros cincuenta años despues y la población española se ha multiplicado por tres, hasta los 45 millones de habitantes, gracias en parte a la inmigración.
El país se ha europeizado y ya forma parte de los principales órganos internacionales, algo impensable hace 50 años. Un español, Javier Solana, dirigió la OTAN; otro, Rodrigo Rato, el Fondo Monetario Internacional.
Las últimas cinco décadas también han sido testigo de la revolución de la empresas españolas. Zara, el buque insignia de la textil Inditex, ya tiene presencia en las mejores calles de las principales ciudades del mundo. Y sigue creciendo desde un pueblo coruñes, Arteixo. Este monstruo de la distribución ha sido uno de los protagonistas de la revolución del sector, comenzada por la extinta Galerías Preciados o El Corte Inglés, grandes representantes de la distribución moderna.
El rojo de Santander, que arrasó en 1989 con sus supercuentas, y el azul de Telefónica ya tiñen el entramado empresarial de medio mundo gracias a su acelerada y notable evolución en estos últimos cincuenta años.
La clase empresarial española de la segunda mitad del siglo XX fue abriendo camino y hoy los ejecutivos españoles compiten por el mundo sin complejos. Con ellos, las escuelas de negocio españolas se han situado en los primeros puestos de los ránkings más prestigiosos del mundo.
La moda, la cocina, la arquitectura... el arte en general, también se ha modernizado. Y también ha creado escuela.
El fino y la manzanilla, dos clásicos de las ferias andaluzas que ya tienen seguidores hasta en Japón, o la profunda transformación de la industria del vino, demuestran la calidad y el respeto internacional de los bodegueros españoles.
El Cobi del diseñador catalán Javier Mariscal, mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona; el glamour de Manolo Blanhnik y la sobriedad moderna de Camper; la delicadeza de Porcelanosa; la alta costura de los Pertegaz y Balenciaga; la joyería democrática made in Spain de Tous; la arquitectura española, como la de Calatrava, Moneo y Bofill , que ha trazado puentes más allá de las fronteras... Son algunos ejemplos de que España ha cambiado y ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos.
Así han pasado cincuenta años, desde que nació Actualidad Económica, en los que la creatividad española ha dejado huella. Habrá que ver si en las próximas cinco décadas aparece un genio español de la medicina o de la ciencia más allá de la ficción de los tebeos.

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