El rey de los posgrados. La niña bonita de los
currículos. El máster por excelencia. A los ejecutivos
se les llenaba la boca de orgullo al pronunciar tengo un MBA,
el máster en dirección y gestión de empresas que,
hace una década, ofertaban únicamente las grandes escuelas
de negocios y sólo cursaban los elegidos, pagando grandes sumas
de dinero y con el riesgo de no graduarse.
Pero aquel programa elitista que tuvo su década dorada en los
ochenta está perdiendo brillo.
Como muchos otros negocios, el de la formación de posgrado, que
registró 15.000 alumnos el año pasado, es cíclico
y depende de la salud del mercado. Su producto estrella, el MBA, también
está sufriendo la recesión económica, la crisis
crediticia y el desplome de las bolsas de todo el mundo.
Ni el denominado MBA Full Time, que dura entre uno y dos años
y lo cursan personas con poca experiencia laboral, ni el MBA Executive,
dirigido a ejecutivos y directivos con más de diez años
de experiencia, se libran de los vaivenes del mercado.
Los primeros síntomas de debilidad llegan de la mano de la delicada
situación bancaria estadounidense. Los atractivos salarios que
han acompañado a este sector durante los últimos años
habían impulsado las solicitudes para cursar un MBA.
Según datos de la London Business School, más del 50%
de los alumnos que han cursado este máster en las escuelas más
prestigiosas durante los dos últimos años lo ha hecho
para introducirse en el sector financiero, especialmente en el negocio
de banca de inversión.
Pero el atractivo salarial se ha esfumado. Aunque a cuenta de los resultados
de 2007 aún hay directivos que se llevarán una alegría
al ver que el número de ceros de su bonus no ha menguado, nadie
espera que esta tendencia continúe en el corto plazo.
Según el diario Financial Times, los actuales estudiantes de
este posgrado se están echando a temblar por miedo a no conseguir
un trabajo con un sueldo que justifique su inversión en el curso.
Y más pánico está sembrando la situación
laboral de la banca.
Un estudio de la consultora de recursos humanos norteamericana Challenger,
Grey & Christmas señala que los recortes de plantilla
adoptados por las entidades financieras de Estados Unidos alcanzaron
los 15.789 empleos en enero, más que durante el pasado septiembre,
cuando estalló la crisis.
Y es que la salud del mercado laboral estadounidense incide directamente
en las solicitudes del MBA.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de los alumnos que cursan
un máster no se quedan a trabajar en el país en el que
lo ha realizado. Uno de cada tres estudiantes que han cursado un MBA
en los últimos dos años lo han hecho para trabajar en
Norteamérica o Reino Unido, según el informe de la London
Business School. Y los datos que llegan del otro lado atlántico
no son muy halagüeños. La economía norteamericana
creció un 2,2% en 2007, la peor cifra en cinco años.
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