En Mayúscula

La próxima guerra eléctrica

21/02/08 - Texto: Rubén Nicolás

Esta legislatura que da sus últimas bocanadas ha sido, en temas energéticos, unas de las más convulsas que se han vivido en democracia. A los tradicionales problemas del sector (déficit de tarifa, principalmente) se han unido unos nuevos como la incertidumbre regulatoria de las energías renovables y los cambios provocados por el cumplimiento del Protocolo de Kioto. A estos retos estructurales, se las ha unido una efervescencia empresarial que comenzó en 2005 con la opa de Gas Natural sobre Endesa, por aquel entonces la primera eléctrica española por capitalización, y que finalizan con la incertidumbre que se ha generado en torno a Iberdrola, actualmente la compañía eléctrica más grande. ¿El nexo común? La implicación del Gobierno en los movimientos empresariales le ha dejado las manos atadas para atajar las soluciones a los problemas estructurales.
Las operaciones sobre las dos principales eléctricas españolas, que controlan el 60% de la cuota de mercado, cuestionan la política energética del Ejecutivo, que algunos califican de errática y otros de inexistente. La lista de damnificados se ha ido ampliando año a año. Los expertos apuntan a tres grandes problemas de fondo: la tarifa eléctrica se fija más por criterios políticos que económicos, el intervencionismo del Gobierno en el mercado eléctrico y la incertidumbre regulatoria por las emisiones de CO2 y las energías renovables.


La herencia que recibió el PSOE no fue buena. El real decreto de fijación de las tarifas eléctricas ideado por el secretario de Estado de Energía, José Folgado, está en la raíz de muchos problemas. Esta norma no permitía subir las tarifas más del 2%. Mientras el precio de materias primas se mantuvo estable, todo fue bien. Pero cuando el precio del petróleo se desbocó, subiendo en menos de cuatro de los 25 dólares de 2004 a los casi 90 dólares actuales, la diferencia entre lo que costaba generar y la luz que pagaban los usuarios se empezó a agrandar. Esta deuda, estimada en más de 15.000 millones de euros, ha sido el caballo de batalla entre el actual secretario General de Energía, Ignasi Nieto, y el sector.


El nuevo Ejecutivo heredará una “patata caliente” en el sector: ¿Quién se quedará con Iberdrola? ¿Seguirá sola o será troceada? ¿Llegará a un pacto EDF con ACS y otros potenciales entrantes para lanzar una opa sobre la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán? ¿Habrá otras ofertas? Con todas estas preguntas sin resolver, el frente corporativo eléctrico se ha reabierto para el Gobierno, con el agravante de las hipotecas generadas por las operaciones corporativas.

Lea el artículo completo en la revista

La implicación del Gobierno en las operaciones corporativa le ha hipotecado ante el sector
El déficit de tarifa asciende a más de 15.000 millones de euros