La compañía ferroviaria sigue extendiendo la red de destinos del AVE: en diciembre llegó a Málaga, Segovia y Valladolid y es inminente que recale también en Barcelona. Este último empujón a la expansión del AVE ha venido acompañado de una agresiva política de descuentos, con rebajas de hasta el 60%, que puede reventar el mercado y poner en un brete a sus rivales, el avión y el autobús.
Las empresas de autobuses creían tener en sus bajos precios su ventaja competitiva. Sus tarifas obligadamente reducidas –están reguladas por la Administración– son un pesado lastre para su rentabilidad, pero también les servían de escudo ante la competencia. El sueño se ha roto.
La fuerte apuesta por el mercado español de las aerolíneas de bajo coste (con sus precios de saldo) ya estaba siendo un golpe para el negocio del transporte por carretera durante los últimos años. Pero es la nueva política tarifaria de Renfe la fuente de todos sus males futuros.
Una compañía privada como la aerolínea irlandesa de bajo coste] Ryanair está en su derecho de lanzar un vuelo Madrid-Asturias a 10 euros y es su problema si tiene pérdidas. Pero si una empresa pública como Renfe tira los precios gracias a las subvenciones que recibe con dinero de todos los españoles, está haciendo competencia desleal a otros transportes que no cuentan con esa ventaja”, se queja un ejecutivo de una de las grandes empresas de autobuses españolas.
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